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San
Salvador de Jujuy, 2.005.
¡Querido amigo Marcelo!
Me permito emplear este término de
“querido amigo”, porque quien fue amigo de
mi hermano Jaime Miranda -por añadidura- debe y
tiene que ser, también mi amigo.
Tengo el honor de conocerte a través de la excepcional
intermediación, nada menos que de Leandro Groppa, para
poner en la escena de tu revista al TUJUME.
Por circunstancias coyunturales, aún carezco de mail
personal, pero colegas del Consejo de Administración
de Fundación TUJUME (órgano máximo de la
entidad) y colaboradores inmediatos como los abogados, Dra.
María del Carmen Alanís y el Dr. Saúl Maldonado,
cuyos mails son, respectivamente: carmenala@hotmail.com
y los decididos@hotmail.com
a quienes indistintamente, te ruego hacerles llegar las respuestas
a mis mails.
A partir de la evolución de
TU.JU.ME. - Unidad de Coordinación (entre
nuestro Ministerio de Bienestar Social (de salud), la Universidad
Nacional de Jujuy y la Universidad Nacional de Tucumán)
en Fundación TUJUME, a partir de julio
de 2.005, tenemos por fin la dimensión institucional
imprescindible como para establecer contactos y convenios multilaterales
que nos permitan concretar objetivos que excedían a una
simple Unidad de Coordinación, que a pesar de todo y
luego de veinte años de sudar la gota gorda de semejante
esfuerzo ininterrumpido, en forma ad-honorem y austera demostró
los frutos de ese solidario y permanente esfuerzo comunitario,
que a partir de ahora, debe proyectarse en la búsqueda
de vinculaciones sinérgicas, que nos permitan la posibilidad
de actuar con más autonomía, tanto para brindar
una añeja experiencia destilada a lo largo de dos décadas,
como para lograr cubrir necesidades imperiosas. Vaya como ejemplo
de inmediata prioridad este ejemplo: la actividad más
destacada que realizamos y única en Latinoamérica
y tal vez en el mundo: nuestras GIRAS RURALES, como modelo de
DOCENCIA- ASISTENCIA, en los escondrijos más recónditos
de nuestras fronteras con Chile y Bolivia, dependen de
un hilo muy fino y sutil: la adecuada y permanente provisión
de medicamentos, sin los cuales la línea de partida de
la expedición sanitaria desde San Salvador de Jujuy podría
verse frustrada, a pesar de que tenemos toda la brigada sanitaria
lista y palpitante de ansiedad para arrancar con estudiantes
entrenados y filosos como espada toledana, sus avezados instructores
y todos los demás legionarios del equipo de salud: odontólogos,
psicólogos, etc.; los vehículos adecuados con
sus tanques repletos de combustible, los víveres, los
equipos de alta montaña, en fin, todo... menos la disponibilidad
asegurada a pleno y sin angustias de qué...?. Pues nada
más y nada menos que de medicamentos, porque carecemos
de medios económicos y materiales. Aclaro que se trata
de medicamentos más elementales y básicos. No
estamos hablando de sofisticaciones farmacológicas
de “última generación”, sino de modestos
fármacos de humildes boticas para simple patologías
prevenibles, pero que cubren problemas que de no solucionarlos
de inmediato, por supuesto van a alcanzar funestas complicaciones.
Son simples y añejas patologías derivadas del
aislamiento, la pobreza, la ignorancia, el desamparo y los prejuicios
que se solucionan con antidiarreicos, analgésicos, antipiréticos,
elementales cremas y pomadas para proteger la curtida y sufrida
piel de esas familias que viven achicharradas por las radiaciones
saturadas de rayos ultravioletas de la baja densidad de la atmósfera
de esas empinadas mesetas atacameñas (4000 m. sobre el
nivel del mar). Familias que tienen sus labores a plena intemperie,
con sus pastoreos, sus camélidos, algunas ovejitas y
cabras; trabajando en sus primitivos telares de sol a sol: no
hay techos ni aleros y menos árboles en sus misérrimas
viviendas y sus ásperos y bravíos suelos, donde
medran enanos pastizales. Es por ello, querido amigo, que desesperamos
por antibióticos elementales
(para el aparato respiratorio) y antidiarreicos (para las épocas
de estío).
Nuestras campesinas y sus familias cumplen
en el 90% de sus rudas actividades de “pata al suelo”
en sus ásperos suelos esteparios, desparejos y bravíos,
con cuestas, quebradas, huellas vertiginosas de pezuñas
y no de planta humana, provocan en nuestros paisanos precoces
osteo- artromiopatías, sumando a ello los frecuentes
problemas traumatológicos de frecuentes revolcones y
caídas en su cotidiano deambular con ganado: son patologías
crónicas, inevitables y precoces, para las cuales se
requieren los imprescindibles medicamentos
específicos: anti-inflamatorios y analgésicos
en sus distintas aplicaciones. La falta de información
y formación en planificación familiar, origina
la multiparidad: pobres paisanas nuestras, en su primer embarazo
coincidente con la primera menstruación y el último,
si es que llega viva, a la menopausia: son indispensables; anticonceptivos,
especialmente los inyectables de acción prolongada. Un
avance más lógico, pero más difícil
para instrumentar son los DIU (dispositivos intrauterinos).
Hablar de Papanicolau para la detección precoz del cáncer
de útero, otro azote que cobra vidas jóvenes,
es de muy difícil implementación, pero que exige
impostergables soluciones, por ahora es de muy
difícil concreción: se trata de una compleja metodología
que debe inciarse (como ya se hace) con Educación para
la salud, para vencer prejuicios culturales y acceder a una
intimidad celosamente custodiada, especialmente por los varones.
Como verás, son problemáticas
englobadas por una estrategia en que somos pioneros en el mundo,
conocida como ATENCION PRIMARIA DE LA SALUD
y que fuera difundida en todo el planeta allá por el
año 1978, por un eminente sanitarista jujeño,
el Dr. Carlos Alvarado, en una conferencia a nivel mundial
de O.M.S. en Alma Alta ( capital de Kazajstán- Ex URSS).
Disculpa la digresión, creo que es muy necesario este
aporte para mayor comprensión: no nos falta preparación
ni técnica, ni intelectual, somos (lo demostramos con
nuestra reforma curricular médica) muy buenos formadores
de un excelente Recurso Humano, pero, como pobres en recursos
económicos, como parte para disponer de estos medicamentos
básicos y elementales. A los citados, agreguemos: hierro,
vitaminas, antiparasitarios...Vos dirás:
y hasta ahora, a lo largo ya del cumplimiento de 60 Giras Sanitarias
Rurales... Cómo se arreglaron? Por el tesón y
el sacrificio de increíbles misioneros y misioneras:
anónimos colaboradores, como estudiantes que se integraron
desde Buenos Aires a nuestras actividades y quedaron hechizados.
Ellas con un increíble tesón, puerta a puerta,
van recolectando estos insumos y cuando estamos ante la inminencia,
sobre la hora de la partida, a punto de suspender la expedición
porque carecemos de suficientes remedios...milagrosamente recibimos
el anhelado envío de nuestra misioneras, que ya son médicas,
en cuatro cajas por correo y como llovidas del cielo.
Por ello es que hacemos estos llamados de auxilio tanto en nuestro
país como en el exterior, a ver si logramos este ansiado
cordón umbilical que nos dé el imprescindible
sustento para mantener vivo a esta hermosa criatura de la GIRAS
MÉDICAS RURALES. Esta querido amigo, es nuestra
realidad, queremos mantener este fruto solidario del árbol
de una vigorosa estrategia de Salud Pública. Llevamos
pese a todo SESENTA GIRAS cumplidas en forma ininterrumpida,
de febrero a diciembre de cada año. Jamás
hemos pedido ayuda al Estado, porque nos está dando lo
más importante: sus Servicios Hospitalarios, debidamente
evaluados y acreditados, para que los estudiantes oriundos de
Jujuy, puedan cumplir en su provincia natal los dos últimos
años de su carrera de Medicina y egresarlos, debidamente
evaluados en Jujuy. Pues entonces, ayudemos al Estado!. Comprometamos
a otros estamentos de nuestra sociedad, foros sociales, que
no deben ser compartimientos estancos (así le fue al
“Titanic”) hubo mucha indiferencia, era como golpear
campanas de palo, pero finalmente, tuvimos pocas, pero de enorme
valor para nosotros: “EJESA” (Empresa Jujeña
de Energía S.A.), a la que luego se suma la Fundación
BAN-SUD del Banco Macro.
Estimado Marcelo, tu generosa e inapreciable ayuda, estoy seguro
dará sus frutos.
Con todo afecto y respeto, recibe un abrazo
de
HERNÁN MIRANDA
(Presidente de Fundación TUJUME).
e-mail: fautex@hotmail.com
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