|
|
|
| |
AÑO IV - WASHINGTON DC., ESTADOS UNIDOS -
|
|
|
|
|
| Para ver
todas las páginas de cada sección haga click en las
flechas. |

|
EL SECRETO DE MARIA VINYALS
(Resumen de un opúsculo de próxima
publicación)
Por
Alfonso Philippot Abeledo |
 |
I
Ciento cincuenta mil páginas de documentos
pertenecientes a los herederos de Colón, han sido microfilmadas
por la Universidad de Pennsilavnya. Este importante legado histórico
obra en poder de una familia americana desde 1909. El actual
dueño y depositario de los manuscritos, Mr. Christopher
Lee (hijo de Blair Lee, ex Gobernador de Maryland), asegura
que el primer Almirante procedía del norte de la Península
Ibérica, y era de noble estirpe. He aquí el relato
de tan singular historia:
En 1909, el coronel Theodore Davis Boal, de
origen irlandés, y una de las figuras más relevantes
de su familia -establecida en Boalsburg a finales del siglo
XVIII- se llevó de España, además de los
documentos referidos, la “Capilla de Colón”,
instalándola junto a un edificio que en 1952 pasó
a llamarse “The Boal Mansion Museum”. Ambas construcciones
se hallan en la Diócesis de Altoona-Johnston, y albergan
valiosos objetos: muebles de época; paneles con los emblemas
de Castilla y de la Casa de Alba; un gran relicario de
plata; lujosas vestiduras y brocados de más de
500 años de antigüedad; esculturas y cuadros de
santos; panoplias y armas de todo tipo; el escritorio del propio
Cristóbal Colón y numerosas obras de arte;
incluyendo entre éstas “El sacrificio de Isaac”,
de Ribera, fechado en 1615, y una “Piedad” de Ambrosio
Benson, del año 1535.
Remontándonos al siglo XIX, hallamos
que hacia 1825 un militar español llamado Lino Montalvo
pasó a Cuba, donde se casó con Dolores Rodríguez,
hija del Alguacil y Alcalde Mayor de Cienfuegos, Antonio Rodríguez
Vidaurreta. De este matrimonio nacieron cinco varones y cuatro
hembras, entre las que cabe destacar a Victoria y Matilde
Montalvo que se casaron en Madrid, en 1848 y 1869, respectivamente.
La primera, con D. Santiago Colón, y la segunda con un
alto cargo de la Embajada de Francia, llamado Eugène
Ludovic Denís de Lagarde, bisnieto de Josefina Bonaparte.
Doña Victoria adoptó el apellido
de su esposo, pero no tuvo sucesión, y entregó
su alma a Dios en 1908. Doña Matilde, que falleció
en Paris el año 1885, dejó ocho hijos de
corta edad de los que se hizo cargo la mayor, Matilde Denís.
Pasado algún tiempo, esta joven conoció
a un estudiante americano de Bellas Artes, llamado
Theodore Davis, con quien se casó en 1893. Y cinco años
más tarde emprendieron viaje a los Estados Unidos, estableciéndose
en Washington, pero conservando Boalsburg como residencia
de verano.
A pesar de la distancia, la estrecha relación
que mantuvo Matilde Denís con su tía Victoria,
le permitió conocer ciertos pormenores de
la Casa de Veragua, con la que había emparentado.
La información facilitada por el Boal Museum dice
que la capilla y demás objetos fueron donados por
doña Victoria a sus sobrinos, los susodichos Matilde
Denís y Theodore Davis; aceptando estos
la herencia en 1909. Pero las noticias son contradictorias,
pues si la capilla y demás efectos pertenecieron –como
se asegura- al primer Almirante, tendrían que haber pasado,
por derecho hereditario, al entonces duque de Veragua,
don Cristóbal Colón de la Cerda.
II
En un artículo de prensa fechado
en 1992 (“The Columbus Family Chapel”), decía
el profesor Frank P. Cumming que la familia de Colón
dejó un hermoso legado de las hazañas y del espíritu
del Almirante en la pequeña pero fascinante capilla de
Boalsburg, “desmontada pieza a pieza por el coronel Theodore
Davis que la trasladó desde el norte de España
a los Estados Unidos, entre 1909 y 1912; reconstruyéndola
en el salvaje entorno de los Montes Allegheny.”
Así pues, subsiste la idea de que la
capilla perteneció a un castillo ubicado en el norte
de España, propiedad de Cristóbal Colón
-monumento, por cierto, jamás citado en ninguna
otra historia- y que más tarde pasó a pertenecerle
a Victoria Montalvo.
Entre los múltiples objetos que alberga
el museo, se hallan dos trozos de la cruz que portaba el
descubridor cuando desembarcó en las playas del Nuevo
Mundo; obsequio del obispo de León, en 1817, a
los hermanos del duque de Veragua, don Félix y don Joaquín,
siendo éste el abuelo paterno del referido Santiago Colón,
marido de doña Victoria.
Al contrastar estas noticias con la información
facilitada por el Ayuntamiento de Cangas de Narcea, en
Asturias, averiguamos que el castillo de referencia -situado
a a 11 kilómetros de dicha población- es el antiguo
Palacio de los Sierra, cuya construcción se remonta al
siglo XVII; alzándose en una finca situada en “Llamas
del Moro”, donde tuvo lugar una batalla contra los árabes,
en tiempo de don Alfonso el Casto. “En la fachada principal
–dice el informe- figuran dos escudos, uno con las
armas de los Sierra y otro con las de Colón, debido al
parentesco que los sucesores del descubridor de América
tuvieron con aquella familia, a partir de 1788”.
La capilla, o mejor dicho, los objetos custodiados
en su interior (esculturas, candelabros y algunos cuadros),
cuya antigüedad no debe remontarse a más de 300
años, pudo haberlos heredado doña Victoria de
su marido, y éste de su abuela materna, doña Josefa.
Pero no se comprende el por qué del pomposo título
(“Columbus Chapel”) que le impusieron, intuyéndose
que debieron existir poderosas razones para ello, siendo tal
vez la versión “oficial” una mera cortina
de humo para ocultar la verdad.
La sospecha de un posible fraude nace, precisamente,
del hecho de asignarle al Almirante la titularidad
de algo que no era suyo. Pues, como queda dicho, si el
castillo perteneció a la familia Sierra, ¿a
cuento de qué viene llamarle “Castillo de
Colón”? Y aún en el caso de que la
“Columbus Chapel”, las imágenes religiosas,
el archivo y el escritorio del insigne nauta hubieran sido de
su propiedad, ¿cómo pudo doña Victoria
traspasarle a sus sobrinos la titularidad de estos bienes?
¿Existe, acaso, algún documento que la acredite
como beneficiaria de los mismos?. De
no ser así, es muy probable que todo
este asunto sea un “montaje”,
sin descartar la posibilidad de que el verdadero Castillo
de Colón se halle en otro lugar. Conozcamos los entresijos
de esta fabulosa historia a través del relato de dos
grandes investigadores, Richard Garner y Donald C. Henderson:
“El testamento de Victoria Montalvo disponía
una distribución a partes iguales de la herencia Colón-
Montalvo entre sus sobrinos Matilde, Antonio y Cecilia
Denis de Lagarde. El documento había sido otorgado ante
el notario E. Ruiz-Mantilla, que pronto entró en conflicto
con los herederos. Victoria murió en Noviembre de 1908,
y el testamento fue preparado para su homologación en
Mayo de 1909. El contenido de la sucesión se componía
de dinero en efectivo, bienes muebles e inmuebles, y valores;
tasándose la sucesión en 942.295 pesetas, correspondiéndole
a cada heredero, después de deducir gastos e impuestos,
la cantidad de 235.260 pesetas. La parte de Matilde Boal, de
acuerdo con el cambio vigente en 1910, oscilaba entre 13.000
y 14.000 dólares...El viejo castillo de Llamas del Moro
había sido la residencia familiar de los Sierra, hasta
el momento de consolidarse el matrimonio de José Joaquín
Colón con Josefa de Sierra y Salcedo, en 1780. Y continuó
siéndolo, de padres a nietos, bajo los Colón.
Es probable, tal y como suponen los actuales dueños,
que la capilla de Llamas del Moro reproducida en Boalsburg,
fuera diseñada en memoria de Cristóbal Colón;
esta suposición es razonable, pero precisa ser confirmada.
De todas formas, doña Victoria, de acuerdo con la voluntad
de su esposo, legó el castillo a su primo político,
el duque de Veragua, para salvaguardar su conservación.
Pero el duque, faltando a su palabra, lo vendió a un
comerciante de la localidad durante los días previos
al cierre del testamento...No obstante, el contenido de la capilla
fue enviado a Madrid... Los sobrinos aguardaban impacientes
la homologación del testamento, especialmente los Boal-Lagarde,
apremiados por su regreso a Estados Unidos. Pero los oficiales
encargados de agilizar el trabajo parecían empeñados
en lo contrario, de tal manera que la relación entre
unos y otros se hizo cada vez más tensa...Cuando Theodore
Davis intentó acceder al inventario de los bienes
fue rechazado, y entonces protestó diciendo que faltaban
varios objetos prometidos por doña Victoria, a lo que
el notario respondió que tal vez fueran promesas incumplidas...Al
año siguiente regresó aquél a Madrid para
reencontrase con Ruiz-Mantilla y obtener un documento que regulase
la sucesión, pero el jurista no le recibió. Finalmente,
y con la ayuda de la Embajada Americana, Theodore Davis consiguió
el documento en cuestión, pero Ruiz-Mantilla se negó
a firmarlo. Las alhajas, muebles, pinturas y demás objetos
fueron distribuidos entre los herederos; sin embargo, la entrega
se aplazó hasta 1912. Theodore Davis Boal y Matilde Denis
aceptaron provisionalmente, como bienes propios, la séptima
parte de la herencia de doña Victoria...La lista englobaba
las pinturas, la vajilla, las alhajas, los muebles, el contenido
de la capilla y los archivos familiares por un valor total de
13.375 pesetas. Los artículos de más valor se
hallaban en el interior de la capilla, tasándose en 5.000
pesetas, y en 200 los archivos familiares, equivalentes
a 10 dólares de 1910...Sin pruebas en contrario puede
decirse que la liquidación de 1912 se hizo de conformidad
con lo establecido en el testamento. Los bienes personales heredados
por los Boal-Lagarde quedaron depositados en España,
hasta que finalizó la I Guerra Mundial, y en 1919 fueron
enviados a Boalsburg, donde previamente se construyó
una capilla para instalar los muebles y el archivo...La clasificación
inicial de los manuscritos, hasta su posterior filmación,
se estableció de acuerdo con el siguiente orden de apellidos:
Colón, Cabeza de Vaca, Puga,
García de Sierra, García de Villalpando, Cortés
y Reynoso, Ladrón de Guevara, Montalvo y Vinader, Riva
de Neyra, Salcedo y Arteaga, Sarria, Viana
y Cea. Los Colones eran el elemento unificador,
por cuanto heredaron a las demás familias. Tres cuartas
partes del archivo conciernen a D. Santiago Colón, y
en él se guarda la historia de los diferentes pleitos
surgidos a causa del mayorazgo” (Columbus and Related
Family Papers -1451 to 1902- An Inventory of the Boal Collection.
Pennsylvania State University, 1974).
Los apellidos impresos en negrilla, corresponden
a familias gallegas de los siglos XV y XVI, perfectamente documentadas.
Pero en una colección de 54 manuscritos, de la Universidad
de Yale (Conneticut), referidos a los mismos años y personajes,
aparecen también los Figueroa, Flores, De la
Vega, Mosquera, Osorio y Sotomaior. Respecto al apellido
Colón, consignado en los documentos
familiares, se omiten otras formas, tales como “Colombo”
y “Colom”. Sirva esto último de referencia
a los “catalanistas”. (General Collection
of Rare Books and Manuscripts, purchased from the “Librería
del Plata” in 1968 by Edwins Beinecke Library).
Del contenido de aquél relato se desprende
que “Llamas del Moro”, tras el fallecimiento de
doña Victoria, pasó a manos del duque de Veragua.
Pero si la capilla se hallaba integrada en la propiedad del
castillo ¿Cómo pudieron llevársela a Pennsilvanya?
Sobre este punto son más precisos los señores
Garner y Henderson, al decir que la capilla fue “reproducida”
en Boalsburg, a partir de 1912; instalando en su interior el
mobiliario que llegó de España en 1919. Lo más
sorprendente, sin embargo, es que al supuesto “Castillo
de Colón”, siempre se le denomina “Palacio
de los Sierra”. De lo cual se infiere que el falso título
nació de los Boal Lagarde.
III
El mismo año en que falleció doña
Victoria Montalvo, nos dejó también un gran
estadista: don Antonio de Aguilar Correa y Sotomaior, VI marqués
de Mos y de la Vega de Armijo; conde de Bobadilla; vizconde
de Pegullal y Grandeza de España. Presidente del Gobierno
y del Congreso. Ministro de Estado, Gobernación y Fomento.
Embajador en Francia, y Director de la Real Academia de la Historia....El
14 de junio de 1908, contando a la sazón 84 años,
se difundió la noticia de su muerte...Don Antonio de
Aguilar se había casado en 1867 con doña Zenobia
Vinyals y Bargés, pero ésta le precedió
en la tumba, y al no tener hijos su herencia pasó a una
sobrina de la marquesa, llamada Maria....Al día siguiente
don Antonio fue embalsamado y expuesto en la capilla ardiente
improvisada en su domicilio de la calle Víctor Alejo
nº 10, y luego en la rotonda del Congreso; organizándose
su traslado a Galicia para ser enterrado junto a su esposa en
el panteón familiar del castillo de Sotomaior...Tras
la muerte del marqués, sus bienes -como queda dicho-
pasaron a Maria Vinyals, viuda del marqués de Ayerbe,
don Juan de Urries...
En 1893, un personaje recién llegado
a la corte acaparaba la curiosidad ciudadana. Se trataba de
don Enrique Lluria Despau, un médico cubano procedente
de Paris, autor de un novedoso trabajo de investigación,
titulado “Cataterismo permanente de los uréteres”....El
doctor Lluria, natural de Matanzas, había estudiado en
las Universidades de Barcelona y Madrid. En 1896 contrajo matrimonio
con Clara Iruretagoyena, de la que tuvo tres hijos, pero seis
años más tarde falleció su esposa, y los
problemas domésticos se multiplicaron. Durante algún
tiempo trabajó como ayudante de Santiago Ramón
y Cajal, quien en 1905 prologó su libro “Evolución
super-orgánica de los seres humanos”. Entretanto,
su círculo de amistades creció considerablemente,
manteniendo -sobre todo- un permanente contacto con la colonia
cubana de la capital, en la que figuraban familias muy distinguidas,
tales como los Montalvo de Cienfuegos, emparentados con la casa
de Veragua...A través de sus nuevas relaciones Enrique
Lluria conoció a Maria Vinyals, presunta heredera de
Sotomaior; relación que pronto se convertiría
en “noviazgo”, y más tarde en matrimonio....
Al fallecer el marqués de Mos, y estando
ya en posesión de la herencia, los Lluria se trasladaron
a Sotomaior, donde entre 1909 y 1910 levantaron un edificio
próximo al castillo que convirtieron en sanatorio. A
cuyo efecto procedieron a la instalación de quirófanos
y despachos; además de un molino y una vaquería,
para atender las necesidades de los futuros huéspedes.
De la noche a la mañana, Maria Vinyals, que había
escrito la historia de aquella señorial mansión,
se convirtió en una burguesa. Sus ideas la llevaron a
ingresar en la Asociación Femenina Socialista, siguiendo
el ejemplo de su marido, afiliado también al socialismo
militante. “Enrique Lluria es el primer materialista de
Cuba”, proclamaban con cierto énfasis sus correligionarios....
Pasado un tiempo, el “Sanatorio Lluria”
fue boicoteado al divulgarse la noticia de que era punto de
reunión de altos cargos socialistas, tales como Pablo
Iglesias o Giner de los Rios. Hecho que propició su ruina.
Por otra parte, el desembolso económico que causaron
las obras fue cuantioso, superando todas las previsiones de
Enrique Lluria. A la vista de lo cual se pensó en vender
algunos de los valiosos objetos que adornaban el palacio y la
capilla, reconstruidos en 1870.
“No es fácil descifrar sucesos velados por los
siglos –decía Gaspar Massó- que nos llegan
con interpretaciones diferentes...En el castillo de Soutomaior
desaparecieron muebles, tapices, los cañones de bronce,
arcones, cuadros de Plasencia y otros; panoplias; armas de todo
tipo; archivos y objetos valiosos de época, enajenados
por la marquesa de Ayerbe (doña Maria Vinyals) y su marido,
el doctor Lluria, herederos del marqués de la Vega de
Armijo” (Gaspar Massó, “Pedro Madruga
de Soutomaior”. Año 1975.)
En el sepulcro del marqués de Mos se
guardaba la famosa espada de Colón, que también
desapareció. El inventario es imposible recuperarlo,
pero la correlación de fechas y el parentesco que unía
a la casa de Veragua con los Sotomaior, nos induce a pensar
que el “botin” debieron adquirirlo los Boal Lagarde;
formando parte del mismo los objetos reclamados posteriormente
al notario por Theodore Davis, y que aquél rechazó
al no ser bienes legados por doña Victoria. Su relación
con los Lluria debió consolidarse durante los trámites
llevados a cabo en la notaría de Madrid, en 1909; enjugando
las deudas, en cierta medida, el magnate americano, cuya ilusión
–siguiendo la moda vigente- era trasladar a su país
algún tesoro de la vieja Europa.
Finalmente, el castillo de Sotomaior salió
a pública subasta en 1917. Y dos años más
tarde se lo adjudicó, por 30.000 pesetas, el vecino de
Villagarcía Alberto Dopazo. Los Lluria regresaron a Cuba
en 1919, el mismo año en que Theodore Davis se llevó
a Boalsburg los efectos adquiridos en España, para su
posterior exhibición; hecho que tuvo lugar en 1952, por
iniciativa de su hijo, Pierre de Lagarde.
A principios de 1925, Enrique Lluria y su mujer
se trasladaron de La Habana a Cienfuegos, donde él abrió
un consultorio en el número 161 de la calle San Carlos,
y el 10 de Octubre falleció. ¿De qué murió
Enrique Lluria? ¿De una sobre dosis de morfina,
o de una fuerte depresión que le llevó al suicidio?
Se ha especulado mucho sobre estas dos posibilidades. La cuestión
es que Maria quedó en la miseria, ignorándose
la suerte que pudo correr. En 1993 decía el alcalde de
Sotomaior, Fernando Pereira, que en sus pesquisas sobre
el destino final de la marquesa de Ayerbe sólo pudo averiguar
que al dejar la Isla de Cuba emprendió viaje a los Estados
Unidos; tal vez para reunirse con sus hijos, Antonio de
Urries, empleado en la Ford, y Enrique Jr., becario en la Universidad
de Filadelfia. A partir de entonces, Maria Vinyals
reanudó su amistad con los Boal Lagarde.
Theodore Davis falleció en 1938.
Lo cual motivó el regreso de doña Matilde a la
Ciudad Luz, probablemente en compañía de la marquesa
de Ayerbe, para encontrarse con su hijo Pierre. De las posteriores
vicisitudes de esta señora sabemos tan sólo que
falleció al lado de los suyos, en el sur de Francia,
el año 1952. En cuanto a Maria Vinyals,
me asegura una nieta del doctor Lluria, residente en Madrid
(Maria Teresa, hija de Enrique Jr. y de Pilar Pineda), que ayudada
en principio por algunos amigos, murió en Paris
“en la más absoluta miseria”, durante la
ocupación alemana, entre 1940 y 1944.
(Este opúsculo fue presentado en diciembre último
en la "Asociación Vecinos de San Roque", de
Pontevedra (España) con la intervención del catedrático
D. Noé Massó)
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
* * * *
El historiador español
Alfonso Philippot Abeledo sostiene
que Cristobal Colón nació en Galicia, España
El historiador español Alfonso Philippot Abeledo publica
un documento donde se establece que Cristobal Colón nació
en Galicia, España.
Al cierre de esta edición, recibimos
el siguiente mensaje enviado
por el profesor Alfonso Philippot:
Para "Argentina Universal".
A la atención del señor Director
Estimado amigo: Tengo a bien adjuntarle la
copia de un documento realmente extraordinario, relacionado
con la defensa del origen gallego de Colón, anexo al
opúsculo "El secreto de Maria Vinyals".
"El 25 de Noviembre de 1511 es la primera
vez que aparece el nombre de Aguada en un documento oficial,
por carta que le escribió al Rey don Juan Cerón,
alcalde de Caparra; haciéndole relación detallada
de la muerte de don Cristóbal Colón de Sotomayor,
y de los habitantes y colonos bajo su mando".
(Lino Gómez Canedo, O.F.M. Apuntes de
una visita realizada de Enero a Mayo de 1960 al Archivo General
de Puerto Rico). Reported by the Academy of American-Franciscan
History, in 1964.
El P. Gómez Canedo, un gallego de Laracha
(La Coruña), nacido en 1908, fue discípulo yayudante
del P. Atanasio López, ordenándose en 1929.Cuatro
años más tarde viajó a Roma, donde se licenció
en Historia Eclesiástica. En 1951 se incorporó
a la Academia Americana de la Historia , con sede en Washington,
donde trabajó durante varias décadas. En 1960
visitó San Juan de Puerto Rico, reorganizando el Archivo
Diocesano, "cuyos restos se hallaban abandonados
en un rincón". El P. Gómez Canedo falleció
en México el 24 de Diiciembre de 1990.
Nota.- Cristóbal de Soutomaior, hijo
del célebre Pedro Madruga, o Cristóbal Colón,
viajó a Boriquén en compañía de
Juan Cerón, el año 1509. Y fundó las antiguas
poblaciones de Távora (Guánica) y Sotomayor (Aguada),
falleciendo a manos de los indios en 1511.
Un afectuoso saludo de Alfonso Philippot.
arriba |
 |
 |
EL CAMINO INCA EN LA CRÓNICA
DE
GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y
OTROS DOCUMENTOS
Por la Profesora Dra. Amanda Castelli |
|
El cronista Gonzalo Fernández
de Oviedo es autor de la “Verdadera Relación de
la Conquista del Perú y Provincia del Cuzco llamada la
nueva Castilla…”, editada en 1547 quién basó
sus relatos las informaciones de Francisco de Xerez, secretario
de Pizarro. En este documento aparece con gran detalle la ruta
usada por la hueste española y tanto en el viaje por
la costa como por la sierra observamos la presencia de poblaciones
ricas en oro, plata y ropa; atravesaron valles, escalaron montañas,
cruzaron ríos, llegando a numerosas ciudades que son
descritas con detalle y que se ubican en el largo y extenso
camino construido por los Incas para mantener comunicados y
controlados a los poblados que tributaban al Inca.
Desde el Río de San Juan y la Provincia
de San Mateo van enfrentándose con gente belicosa e indios
de Guerra. Ya en Coaque y después de abastecerse de los
mantenimientos requeridos prendieron al Cacique y continuaron
su viaje “poniendo a todos los pueblos bajo el Señorío
de su Majestad” (3 v.) y sometiendo a otros principales.
Las casas y lo hallado en ellas como oro, plata y ropa era aprovechado
por la gente del Capitán.
La descripción de Tumbes llama la atención
por la prolijidad de sus edificios, que a pesar de estar en
su mayoría destruidos “parecía ser gran
cosa” (4v.), dos casas cercadas, patios y aposentos, puertas
con defensas que al parecer se asemejan a una fortaleza; la
peste y la guerra pudieron haber sido la causa de la desolación;
continúan el recorrido llegando hasta el pueblo cuyo
cacique fue llamado Juan. El camino era “hecho a mano,
ancho y bien labrado y en él algunos pasos malos, hechas
las calzadas” (5). El siguiente pueblo estaba ubicado
a un tiro de vallesta, una gran plaza, una fortaleza cercada
y muchos aposentos; en estos parajes son muchas las informaciones
que los cristianos recogían de los pueblos ubicados en
la sierra, algunos de ellos con minas de oro a una distancia
aproximada de 20 leguas.
A estas alturas del camino (San Miguel), tuvo
noticias el Gobernador de las vías de Chincha y del Cuzco
con muchas poblaciones abundantes y ricas, en las rutas de la
costa topaban con plazas cercadas de tapias, arribaron a Caxas
en un valle pequeño
entre sierras, en él se recibía el tributo de
los pueblos vecinos y había muchas mujeres
hilando y tejiendo ropas para la hueste de Atabalipa y conocieron
de la ubicación de Cajamarca y del Cuzco, el que se hallaba
en treinta jornadas.
Guacabamba fue el siguiente pueblo, con mejores
edificios y fortalezas de piedra labrada, escaleras de piedra
en medio de dos aposentos y, entre este y el pueblo de, Cajas,
pasaba un río pequeño con puentes con calzadas
bien hechas y un camino ancho hecho a mano que venía
desde el Cuzco hasta Quito y atravesaba toda aquella tierra.
Era tan ancho que podían transitar “seis
a caballo” (7), había caños donde los caminantes
podían beber, a cada jornada se encontraba una casa ”a
manera de venta” donde se aposentaban los que iban y venían,
una casa al inicio del puente donde un guarda recibía
el portazgo de los caminantes que pagaban con las mismas cosas
que llevaban. También habían casas llenas de “calzados
y panes de sal y un manjar que parecían albondigas”
(7)
Por aquellos valles se hallaban los pueblos
a una distancia de un día de camino entre ellos, al pie
de la sierra se separaban la ruta hacia Chincha y hacia Cajamarca
y de Chincha hacia el Cuzco. Dicho camino se había hecho
para el Cuzco Viejo, con árboles para hacer sombra por
el que el Inca venía a visitar sus tierras, hallándose
en él muchas casas cercadas que eran sus aposentos.
El Gobenador continuó rumbo a Cajamarca, llegado a él
sorprendió una plaza grande, cercada de tapias y casas
de aposento, el pueblo era el principal del valle, asentado
a la falda de una sierra, con una legua de tierra llana, pasando
2 ríos por este valle, el pueblo tenía cerca de
2000 vecinos, a la entrada dos puentes, la plaza era mayor que
las de España, cercada con dos puertas que salían
a las calles del pueblo, las casas de más de doscientos
pasos de largo, cercadas de tapias fuertes, paredes y techos
cubiertos de paja y madera, cuartos con paredes de piedras de
cantería muy bien labradas y dentro sus pilas de agua
traída de otras partes por caños para el servicio
de las mismas, fortalezas de piedra con escaleras de cantera
y otras casas con muchas mujeres para el servicio del Inca,
un corral, la Casa del Sol y la Casa de la Sierpe.
Por el camino al Cuzco acostumbraban correr
por postas de pueblo en pueblo llevando mensajes, a diez jornadas
de Cajamarca y por la misma ruta estaba un pueblo con una mezquita
a la que ofrecían oro y plata, donde tenían ídolos
particulares a los que adoraban y en el interior, un ídolo
principal; guardaba la mezquita un gran sabio que hablaba con
el ídolo, los del pueblo hacían sacrificios y
entregaban ofrendas y hacia él fueron despachados los
mensajeros en busca del oro.
Hernando Pizarro partió en busca de Pachacama, y de allí
surgiría a Xauxa, pasó de Guaracanga a Guamachuco
y de allí a Andamarca pasando malos ríos,
un puerto de nieve, puentes juntos hechos de red, por uno de
ellos pasaba la gente del común, tenía su portero
y a él pagaban el portazgo, por el camino se veía
andar los hatos de ovejas.
Llegados a Pachicoto dejan el camino real y
toman el de los llanos, de Guaracanga avanzan hasta parpunga,
junto al mar donde encontraron una casa fuerte con cinco
cercas labradas, pintadas y con portadas y dos tigres en la
puerta principal, de allí tomaron otra vía más
ancha, hecha a mano y tapiada de paredes de una parte y de otra,
arribando finalmente a Pachacamac, además de lo descrito
líneas atras hallaron una casa del sol, casas con tejados
y edificios caídos (el principal señor era Taurichumbi)
siguiendo hacia Chincha y hacia Cajatambo.
Hernando Pizarro conoció que por el camino
real venía Chilicuchima cargado de oro e iba hacia Cajamarca.
Después de atravesar numerosos pueblos y muchas jornadas
llegaron a un hermoso valle con un pueblo bien hecho, de calles
trazadas, era Xauxa y desde allí regresaría Hernando
Pizarro a Cajamalca. Cabe señalar que en Xauxa se juntaban
hasta 100,000 personas en su plaza entre ellos destacaban los
mayordomos que proveían de mantenimiento a la gente y
carpinteros que labraban la madera.
Avanzaron a Pombo, a Tambo y a Guaneso donde
5 leguas de camino estaba enlozado y empedrado, hechas sus acequias
por donde iba el agua, de allí a Agoa, Conchuco y Andamarca,
toparon con puentes de piedra entre dos peñales, en una
parte del puente hallaron aposentos también patios empedrados
donde servían banquetes y fiestas, escaleras de piedras
y quebradas.
A partir de esta larga descripción podemos
observar que el llamado Camino Inca estaba conformado por
una serie de elementos que se corroboraban en documentos de
época y otros que auque fueron redactados en diferentes
circunstancias nos acercan a una imagen del territorio visitado
y corroborado por los testigos de época así: A
lo largo del sistema vial estatal (Hyslop p.30) se ubicaban
los señores locales organizados de manera decimal con
facilidades de almacenaje y centros administrativos.
Se puede deducir que el Chapaqñam
o Inkañam según el mismo Hyslop fue
un complejo sistema administrativo de transportes y de comunicaciones
así como un medio para limitar las cuatro divisiones
básicas del Tahuantinsuyu.
De la capital, el Cuzco, salía un camino
principal hacia los cuatro suyus.
Estos caminos eran mantenidos y construidos con el trabajo de
las poblaciones sujetas a la organización estatal, muchos
de ellos estaban compuestos de angostas sendas con pocos elementos
de construcción, evidentemente no se usó una sola
técnica de construcción que identifique todo el
camino.
En el camino de la costa, el trazo estuvo
delimitado por una línea de piedras y muros laterales.
Cieza (1553: p. 183) menciona que postes de madera señalizaban
el camino, y Lizarraga (1555: p. 472) menciona que los postes
eran usados como leña por los viajeros. Otros caminos
eran simples sendas de arena que no poseían técnica
de construcción formal y que solo incluían hileras
de canto rodado para marcar su trazo. Pero también como
hemos oído en la narración de Gonzalo Fernández
de Oviedo aparecen muros laterales de piedra, adobe y tapiales
que deben haber convocado una importante dotación de
mano de obra para su construcción. En el caso de
los caminos de la sierra, muchos de ellos atravesaron largas
extensiones de roca, otros atravesaban montañas o terrenos
agrícolas, en estos casos muros laterales protegían
las cosechas de los viajeros o animales que lo recorrían
o servían de defensa, pero estos debieron requerir frecuentes
intervenciones para su conservación. Cobo (1653: p.127)
llamará la atención de su deterioro.
Para proteger los caminos de las inundaciones
los Inkas construyeron canales de drenaje, empedrados y
calzadas elevadas o usaron desvíos como un recurso. En
el recorrido que los españoles realizan hasta Cajamarca
hemos podido vislumbrar que el camino estaba en mal estado de
tal manera que se avanzaba con gran dificultad; las laderas
naturales y las pendientes pronunciadas exigían una traza
adecuada y elementos formales de construcción como el
caso del angostamiento de las rutas con las que en nuestro relato
encontramos con frecuencia.
No debemos de dejar de lado las menciones a
las escalinatas, las que deben haberse construido de manera
conveniente cuando las pendientes eran difíciles de trepar.
Los cronistas se refieren a ellas impresionados por su construcción
y por las dificultades que les ocasionaban a los caballos para
transitar. Cieza (1553: p.46) indicaría en sus narraciones
el uso de picos y fuego en la construcción de escalinatas.
Es evidente que en la construcción del Camino Inca se
consideró la constitución del propio territorio
así como el uso de materiales diversos de acuerdo a su
recorrido.
Viajaron por el camino los cronistas Polo, Matienzo,
Vásquez de Espinoza, Lizarraga – Cobo- Cieza de
León y ellos testimonian diversas episodios de sus escritos,
describiendo algunos elementos que lo caracterizan entre los
que figuraban la extensión, así Cieza (1533; p.45)
al referirse a la ruta principal de la Sierra señalaba
que tenía 1,100 leguas (5,500 km aprox.) de estas,
500 leguas estaban comprendidas en la distancia que había
entre Cusco y Quito. En el siglo XVII el tema de la medición
del camino puede corroborarse a través de la crónica
de Guamán Poma (1617: p.1093) “…uno puede
caminar durante dos meses o más a través de desiertos
y montañas” y posteriormente Humboldt (1813) dice
“el gran camino incaico fue una de los más útiles
y al mismo tiempo la más gigantesca obra realizada por
el hombre”.
Se referirán a él en el mismo
siglo XIX Squier, Raimondi, Tschudi y Prescott entre otros.
Será Raimondi quien elaborara un importante
mapa fechado en 1875 que muestra una considerable porción
de la red vial del Tahuantinsuyu, él traza las principales
vías desde Quito hasta el Altiplano e incluye algunos
caminos laterales y son sus descripciones se transforma en una
valiosa fuente de información para su conocimiento.
Resulta interesante destacar que la presencia
de ríos y el cruce de los mismos fue un reto que los
Incas supieron afrontar y para lo cual construyeron puentes
de diversos tipos, cruzaron numerosos puentes, hechos con diferentes
técnicas de acuerdo a la región, en la mayor parte
de ellos los porteros, como hemos escuchado, cobraban el “portazgo”
y también habían guardianes que cuidaban las rutas,
muchos de ellos aportarían con la mita su conservación
y mantenimiento; así en el recorrido descrito durante
el viaje de Hernando Pizarro a Pachacamac se señala en
más de una oportunidad el uso de los puentes de piedra,
madera, y fibras tejidas para cubrir diferentes distancias y
asociados a ellos se encuentra el trabajo permanente para
el mantenimiento posterior a su construcción, así
como también, la presencia de los tampus, chaskis y lugares
de control.
En la década comprendida entre 1530 y
1540 los relatos de las fuentes se refieren a la destrucción
de los puentes dicen que “fueron quemados”
para detener el avance de las huestes y es probable que hayan
sido en su mayoría los puentes colgantes o los de fibra,
las fibras estaban conformadas por tallos, ramas, pasto, paja
y cuero trenzado, según . Garcilazo (1604: p.143)
se refiere a la técnica usada en la fabricación
de los puentes, nos dice entre otras cosas, que se trenzaban
tres fibras para hacer la soga larga, luego se ataban los pedazos
de madera y el piso era
entretejido para ofrecer resistencia.
También destaca el relato que los puentes
colgantes eran construidos de a pares, la explicación
que algunas fuentes quieren dar es de que un puente era para
uso del Inca y su embajada, y el otro para el común,
con este detalle se nos recuerda que la dualidad fue una característica
en la organización social y administrativa del mundo
andino tratando de interpretar que el manejo espacial se dio
por las mismas razones, cosa que pareciera ser un tanto forzado,
acaso no sería mas lógico pensar que el deterioro
frecuente y el uso permanente obligaba a mantener puentes en
reserva?
El tema de la arquitectura Inca, entorno
al Camino Real y a los edificios, asociados a él, resulta
fascinante, comúnmente se le ha descrito como monumental
y de fina mampostería, pareciera que el propósito
de estos constructores fue el de crear pueblos y ciudades, de
adobe o de piedra, distinguiendo la simetría de
las construcciones, así como la utilización de
elementos arquitectónicos. Los techos de estas construcciones,
por ejemplo, han despertado el interés de famosos
estudiosos como Gasparini y Margolies (1977) quienes se han
referido a sus inclinaciones así como a sus complejas
cubiertas. Craig Morris (1999) seña que los edificios
más grandes fueron las Kallankas, las que miraban
en su mayoría a las plazas abriendo sus puertas hacia
un lado, destinados como sostiene el autor a albergar gente
de paso o a desarrollar ciertas ceremonias.
El muro o Kancha cercaba los patios en cuyos
alrededores se ubicaban los edificios más comunes, los
que constaban en algunos casos de más de una unidad.
Sin lugar a dudas la planificación de ciudades tenía
fines funcionales y los fundamentos ideológicos, religiosos
o sociales determinaban la ubicación de sus estructuras
ya sean urbanas o ceremoniales.
En el largo y bien dotado camino, los españoles
hallaron además de oro y plata, ropa acopiada “liada
en fardos arrimados hasta los techos de las casas” almacenaje
que reconocemos debe haberse dado en los tambos ubicados
a la vera de los caminos, ubicados a un día de distancia
unos de otros (entre 3 y hasta 5 leguas), atendidos por mitayocs
destinados para alojar a los viajeros, tenían
depósitos para almacenar comida, leña, ropa y
otros bienes; pareciera que pudieron haber existido desde los
tiempos anteriores a los Incas y en algunos casos hasta las
llamadas fortalezas, de diversos tamaños y con funciones
especializadas, posiblemente cumplieron un rol similar.
La Crónica de Guamán Poma (1617:1093)
señala que estuvieron entre poblados y ciudades a lo
largo de los caminos pero debemos considerar la información
proveniente de la visita de Garcí Diez de San Miguel
(1564) donde el autor señala que los Tampus, además
de destinarse a hospedar a los viajeros debían entenderse
como “cabeceras” o pueblos principales a los que
Murra (1978) agrega que desde ellos, los señores locales
regían subdivisiones políticas de los alrededores,
quedando de esta manera confirmada su función administrativa,
además de las ya conocidas producción de bienes,
actividades ceremoniales, explotación de recursos, actividades
militares y residencia. Cobo (1653; p.130) nos brinda una descripción:
“En lo que toca a su traza y forma, eran grandes Casa
y Galpones de solo una pieza, larga de ciento hasta trescientos
pies, y ancha treinta a los menos y a lo mas cincuenta, toda
descombrada y escueta, sin divisiones de aposentos, ni
apartamiento y con dos o tres puertas, todas en la una acera
a iguales trechos…”
Pareciera ser que la descripción esta referida a una
Kallanka grande que a veces es parte del tambo y tal como lo
hemos anotado líneas arriba clasificarán el conjunto
de edificios que representan la arquitectura de poder.
Sin duda los tambos cumplieron con la función
de almacenaje y el cuidado de aquello que sirviera para un correcto
manejo y expansión del estado Inca, asociados a ellos
debieron estar las qollqas, estructuras circulares para depósitos,
y los corrales destinados al almacenamiento de camélidos.
A lo largo de la lectura de la Verdadera Historia
de la Conquista aparecen referencias a postas, posiblemente
para chaskis, adoratorios y puestos de control.
En las postas vivían los chaskis con
sus familias y tanto Cobo como Cieza fueron testigos oculares
de los “chaskiwasis”, unidades pequeñas
frecuentemente ubicadas en los caminos principales formando
en la ruta Cusco-Quito sistemas de control que aseguraban la
comunicación en el Tahuantinsuyu.
En lo que refiere a los adoratorios, sólo
mencionaremos que en el camino de la costa nos encontramos con
dos importantes centros ceremoniales, Pachacamac y Chincha,
y posiblemente en la ruta un sinnúmero de apachetas o
montículos de piedras donde según Garcilazo (1609:
p.148) también depositaban bolas de coca, tierra, palos,
paja y hasta pestañas. Mientras que en el camino de la
sierra el más importante y significativo espacio de culto
estará ubicado en la ciudad del Cuzco que merecería
una descripción detallada pero, tratándose de
un estudio que tiene como objetivo principal destacar la importancia
del camino no vamos a desarrollar el tema de los adoratorios.
En lo que se refiere a los puestos de control
estos aparecen en el documento de la
referencia sobre todo en la ruta que vincula los puestos de
peaje, cerca de Cajas donde se regulaba la cantidad de carga
que ingresaba o salía de los poblados, así en
la mayoría de los puentes se controlaba el acceso de
la población y los guardianes cobraban el portazgo, las
puertas de acceso simbolizaban que un régimen mayor que
regía el tráfico de población y mercancías
debió ser manejado por unidades administrativas destinadas
para este fin. Para concluir quisiera anotar que el haber podido
corroborar parte de esta información en el mapa
elaborado a inicios del XVIII y que presentamos a continuación
me permiten asegurar que los caminos en el mundo andino no solo
tuvieron una finalidad práctica por su uso y significado
en el ordenamiento administrativo y social sino que la ruta
trazada va más allá de lo puramente geográfico,
el camino real nos permite acercarnos a un modelo de organización
planificada que nos acerca a espacios geográficos distantes
y a grupos humanos con funciones e identidades diferentes.
El hecho de que el tema del camino Inca haya
impresionado tanto a cronistas como a los viajeros que
recorrieron el territorio nos lleva a pensar que además
estos debieron formar parte de una organización religiosa
que conducía a importantes lugares de culto y peregrinación.
El servicio que se realizaba a lo largo del
camino ya sea de mantenimiento de puentes, tambos, fortalezas,
campos agrícolas o simplemente para la transmisión
de mensajes respondió posiblemente a un esquema ideológico
que comprometía a una serie de funcionarios y un gran
número de pobladores. Podríamos finalmente concluir
que sirvió de vínculo y unión para los
habitantes del nuevo mundo así como de control y conquista
para la administración virreinal.
BIBLIOGRAFÍA
- Busto Dulthurburu, José
A. del
1967 “La expedición de Hernando
Pizarro a Pachacamac”. en Humanidades 1- PUCP. Lima
2004 Historia de Piura, Universidad de Piura
- Castelli González, Amalia
2000 “El camino a la sierra y la conquista del
Perú” en Homenaje a Franklin Pease,
PUCP-Lima.
- Cieza de León
1553 La crónica del Perú, Madrid. 1962
1553 El señoría de los Incas.
Lima IEP, 1967
- Cobo, Bernabé
1653 Historia del nuevo mundo, B. A. E.,
Madrid 1964
- Diez de San Miguel, Garci
1567 Visita hecha a la provincia de Chucinto…
Casa de la Cultura- Lima, 1964
- Estete, Miguel de
1533 Relación del viaje que hizo
el Señor Capitán Hernando Pizarro…, BAE.,
Madrid 1879
- Garcilazo de la Vega, El Inca
1604 Comentarios reales de los Incas, BAE., Madrid 1960
- Guamán Poma de Ayala, Felipe
1614 Nueva crónica y buen gobierno, México 1980
- Hyslop, John
1984 “Characteristics of a Mayor Inca
Road in the Central Andes” en Tecnología, Urbanismos
y Arquitectura de los Incas, Caracas.
“El camino Inca”
- Lumbreras, Luis Guillermo
2004 Proyecto Qhapag Ñam 2002-2003,
Lima. INC
- Morris, Craig
1978 “Huanuco Pampa: nuevas evidencias sobre el urbanismo
Inca, Rvsta. Museo Nacional, Nº 44. Lima.
- Murra, John V.
1980 The economic organization of the Inca
State, Universidad. de Chicago.
Pease G. Y., Franklin
1980 Los Incas en Historia del perú
2, Lima.
2000 Los Incas. Banco de Crédito del Perú, Lima.
- Raymondi, Antonio
1874 El Perú. Historia de la geografía del Perú,
Lima.
- Vaca de Castro, Cristóbal
1543 Ordenanzas de tambos. Revista Histórica Nº
3, Lima 1908.
- Xerez, Francisco de
1534 Verdadera relación de la Conquista
del Perú…Crónicas de la Conquista, México,
España, 1970.
arriba |
 |
Se cumplieron 40 años del Primer Vuelo Transpolar
Transcontinental y otras Hazañas |
Con motivo de celebrarse el Cuadragésimo
Aniversario de la llegada al Polo Sur de la Escuadrilla de la
Fuerza Aérea Argentina, integrada por dos Aviones monomotor
Beaver DHC-2 un avión Douglas C-47, el cual continuó
su vuelo transantártico del lado opuesto al Sector Antártico
Argentino se realizó una ceremonia alusiva a este trascendente
hecho histórico en el Museo Nacional de Aeronáutica
- Avenida Eva Perón 2200 (Ex-Av.Pierrastegui) - MORON
- Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Estas páginas www.marambio.aq
y www.fundacionmarambio.org,
informa la Fundación Marambio, dan testimonios sobre
la fundación de la Base Marambio de la Antártida
Argentina y del accionar de la Patrulla Soberanía, hecho
que difundimos por su trascendencia histórica y apoyo
a la educación, debido a que está incluido en
el Calendario Escolar (29-OCT-1969).
En virtud que muchos acontecimientos actuales, por distintos
motivos, se relacionan con la Base Marambio; esto puede eclipsar
la difusión de otros hechos relevantes del quehacer Antártico,
o se comete la injusticia de no recordar acontecimientos dignos
de destacar, que suelen quedar en el olvido.
Dicen que para alimentar la esperanza es necesario
despertar la memoria y por tal motivo queremos destacar que
nuestro país cuenta desde hace más de cien años
con dotaciones antárticas integradas por científicos
y personal de apoyo a sus actividades, que en el cumplimiento
de sus funciones, soportan el extremo riesgo que impera en esas
latitudes, lo que hizo que dieran sus vidas más de cien
Argentinos en cumplimiento de su misión.
No solo tenemos que decir que el Sector Antártico
Argentino es nuestro, sino que hay que avalarlo con nuestro
accionar y presencia en toda su extensión, así
lo entendieron nuestros antecesores, uno de ellos el General
Hernán Pujato, al crear el Instituto Antártico
Argentino, ampliando la actividad en la antártida
continental y brindando un importante asesoramiento para que
la Argentina cuente con un buque polar, el que fuera el Rompehielos
General San Martín, que hizo que nuestro país
sea uno de los más destacados en el apoyo a la ciencia
en la Antártida a nivel nacional e internacional.
Fueron los hombres y buques de la Armada
Argentina quienes surcaron sus aguas, entorpecidas
por sus hielos, descubriendo lugares aptos para las investigaciones
científicas, instalando faros, balizas, refugios, bases,
etc., dando crecimiento a las operaciones antárticas
en nuestros mares australes, cuando no lo hacían los
buques de otras banderas.
Tenemos que reconocer también, por parte del Ejército
Argentino, las instalaciones de Bases continentales,
algunas por debajo del Circulo Polar Antártico, conectándose
entre ellas por medio de patrullas terrestres utilizando vehículos
y trineos con perros, por sobre montañas, mar congelado,
glaciares, barreras de hielo, con sus tan temidas grietas, explorando
e instalando refugios y bases.
Fue muy importante el accionar de la Fuerza
Aérea Argentina en misiones terrestres y
aéreas desde mediados del siglo pasado, con la culminación
de la instalación en el Continente Antártico de
la primera pista de tierra, que rompió el aislamiento
con nuestra Patria Blanca, pasando a ser la puerta de entrada
de la Antártida.
Cabe destacar, que la llegada de argentinos
al Polo Sur es de gran trascendencia porque no solo tenemos
que decir que el Sector Antártico Argentino es nuestro,
sino recorrerlo y explorarlo en su inmensidad, pisar su suelo,
vivir sobre nuestra tierra, llegar hasta el último confín
de la misma.
Así lo comprendieron aquellos que llegaron
a él en riesgosas operaciones; el vuelo polar comandado
por el Almirante Hermes Quijada (6-ENE-1962), la patrulla terrestre
polar realizada con trineos tirados con vehículos especiales
al mando del General Jorge Edgard Leal (10-DIC-1965) y la realizada
hace pocos años utilizando siete motos de nieve, al mando
del Teniente Coronel Víctor Figueroa (5-ENE-2000), como
así también el vuelo polar y transpolar (3-NOV-1965)
comandado por el Vicecomodoro Mario Luis Olezza el cual recordamos
en esta nota, cuyos detalles se mencionan a continuación.
Suscribe este documento, el
Dr. Juan Carlos LUJAN
Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB)
Presidente Fundación Marambio
Paraná 6656 - CARAPACHAY - CP 1605
Buenos Aires - ARGENTINA
lujan@marambio.aq
www.marambio.aq
Telefono 54 11 4766-3086

|
PRIMER VUELO TRANSPOLAR TRANSCONTINENTAL:
Desde un principio la Fuerza Aérea Argentina
comprendió el papel preponderante que la aviación
tendría en el Continente Antártico.
Además de las importantes misiones de
traslado de pasajeros, carga, correspondencia; rescate y evacuación
de enfermos, reconocimiento glaciológico y meteorológico,
apoyo a la ciencia en general, etc., siempre estuvo presente
en la planificación de los hombres de la Fuerza Aérea
la posibilidad de realizar vuelos transpolares con el objeto
de abrir nuevas rutas aéreas que acercaran a la Argentina
con otros países de Oceanía y Oriente a través
de la Antártida.
El “Primer Vuelo Transpolar Transcontinental”,
que estuvo al mando del Vicecomodoro D. Mario Luis Olezza, líder
y alma mater de esta empresa, se realizó en noviembre
de 1965 por un avión bimotor Douglas C-47, matrícula
TA-05, denominado “El Montañés”, que
había partido de la I Brigada Aérea con asiento
en El Palomar, provincia de Buenos Aires, el 20 de septiembre
de 1965 con destino a Rió Gallegos en la provincia de
Santa Cruz.
Este avión fue modificado y preparado
para esta misión por Ingenieros y Técnicos Argentinos,
bajo la responsabilidad del Capitán Ricardo Ferluga,
que entre otras modificaciones cambiaron sus motores originales
por los de los cuatrimotores DC-4, le agregaron en su cono de
cola una turbina Turbomeca Marbore II del reactor de caza Morane
Saulnier MS-760 París, y se le instaló soportes
para el empleo de cohetes Jatos para darle mayor empuje en el
despegue y se transformó en una máquina aérea
que tenia los tres tipos de impulsores que se conoce en el mundo;
explosión, turbina y cohete.
Después de unos días en espera
de condiciones meteorológicas favorables, el avión
despegó rumbo a la Antártida con destino a la
Base Matienzo, anevizando el 27 de septiembre; desde donde realizó
algunos vuelos de reconocimiento y lanzamiento de carga y correspondencia
en paracaídas sobre las bases Brown, Decepción
y la Base Chilena Aguirre Cerdá.
Como en otras oportunidades, apoyaron la travesía del
TA-05, los aviones Avro Lincoln matrícula B-022, el anfibio
Grumman Albatros matrícula BS-02 y el Douglas C-54, matrícula
TC-48, que mientras permaneció sobrevolando la Base Matienzo,
arrojó en paracaídas 2500 kg. de carga sobre la
Barrera de Larsen que rodeaba la misma.
El día 2 de octubre de ese mismo año
el TA-05, pese a que tenía inconvenientes técnicos
en uno de sus amortiguadores, partió hacia la Base Belgrano,
ubicada en la Barrera de Hielos Filchner en los 77º50'S
y 38º32'W para realizar la búsqueda del avión
Cessna 180 U-17A, matrícula AE-205 del Ejército
Argentino, denominado “Alita de Cuero”, accidentado
en la ruta de la Base Belgrano a la Base Científica de
Ejército Sobral, ubicada unos 420 km. más al sur,
trasladando en este vuelo al Coronel Jorge Edgard Leal, que
días después, comandó la primer expedición
terrestre al Polo Sur.
Después de dos días de intensa
búsqueda del avión accidentado y cuando quedaban
pocas esperanzas de su localización, a setecientos metros
del mismo, fueron localizados el piloto, Sargento Ayudante Julio
Germán Muñoz , junto al Teniente Adolfo Eugenio
Goetz, Sargento 1º Adolfo Oscar Moreno y Cabo 1º Isabel
Leonardo Guzmán, quienes al no poder comunicarse se encontraban
desahuciados al no saber que los estaban buscando e intentaban
regresar a la Base por sobre la barrera de hielo, en una zona
de grietas ubicadas a 86 km. del punto de partida.
Ante la imposibilidad de realizar un anevizaje en el lugar,
desde el TA-05 se les arrojaron cinco bultos con alimentos y
equipos necesarios para la supervivencia que les permitió
continuar la marcha; anevizando en la Base Belgrano, con el
amortiguador izquierdo roto, pero con la satisfacción
del deber cumplido.
Ante esta emergencia surgida por el TA-05, el
avión cuatrimotor Avro Lincoln, matrícula B-002,
cumpliendo la Orden de Operaciones “Socorro”, después
de un segundo intento despegó de la Base de Río
Gallegos el día 29 de octubre de 1965, sobrevoló
la Base Belgrano durante treinta minutos y arrojó varios
bultos en paracaídas, entre ellos elementos necesarios
y repuestos para reparar la avería del TA-05, regresando
de esta proeza a Río Gallegos, después de haber
recorrido por sobre mar y hielos 6700 km durante 20 horas y
37 minutos de vuelo.
Ese mismo día, con la información
meteorológica de la ruta brindada por el avión
Avro Lincoln B-002, se le unieron en la Base Belgrano al TA-05
los dos pequeños aviones monomotores DHC-2 “Beaver”
matrículas P-05 y P-06, provenientes de la Base Matienzo,
que cubrieron una distancia de 1800 km. en 10 horas y 30 minutos
de vuelo.
Antes de emprender el vuelo hacia el Polo Sur,
el C-47 TA-05 y los Beaver P-05 y P-06, instalaron un depósito
de combustible en los 84ºS y 40ºW, para el apoyo a
la expedición terrestre Argentina, que había partido
el 26 de octubre rumbo al Polo Sur.
El día 3 de noviembre de 1965 los tres
aviones partieron de la Base Belgrano arribando al Polo Sur,
a los 90º de latitud sur, después de nueve horas
de vuelo, cuando la temperatura era de 55º C bajo cero,
cumpliéndose así una hazaña sin precedentes,
la primera etapa de esta arriesgada misión.
Los tripulantes del avión Douglas C-47
TA-05 fueron el Comandante Mario Luis Olezza, el Capitán
Carlos Felipe Bloomer Reeve, 1er.Teniente Roberto Tribiani,
Suboficial Principal Guillermo Hausser, Suboficial Ayudante
Miguel Amado Acosta, Suboficial Ayudante Juan Carlos Rivero,
Cabo 1º Gerardo Mateos, Sargento Ayudante EA Julio Germán
Muñoz.
Los tripulantes del avión Beaver DHC-2 matrícula
P-05 fueron el 1er. Teniente Eduardo Fontaine y el Suboficial
Principal Juan Carlos Nasoni y del Beaver P-06, el Comandante
Jorge R. Muñoz y el 1er.Teniente Alfredo Abelardo Cano.
Cabe destacar que esta hazaña en los
hielos antárticos no tuvo la repercusión que merecía
en la opinión pública en general, en virtud que
en el Caribe, ocurría el accidente aéreo que enlutaba
a los argentinos, donde desaparecieron a bordo del avión
TC-48, su tripulación y pasajeros, entre ellos, más
de medio centenar de jóvenes cadetes de la Escuela de
Aviación Militar.
El 11 de noviembre el avión Douglas C-47,
matrícula TA-05 continuó solo su vuelo transantártico
con rumbo norte, hasta la Estación McMurdo de los Estados
Unidos, ubicada del lado opuesto al Sector Antártico
Argentino, a las orillas del mar de Ross, donde anevizó
después de cinco horas y media de vuelo, completando
de esta forma la primera travesía de la Antártida
por parte de un avión argentino.
Días después, el 25 de noviembre
el TA-05 despegó de McMurdo sobrevolando el Polo Sur,
donde se le unió a los monomotores Beaver P-05 y P-06
que habían permanecido en la Estación del Polo
Sur; aterrizando en la Base Belgrano luego de recorrer 2.822
km. en un tiempo de vuelo de casi catorce horas, para finalmente
regresar en vuelo a la Base Matienzo, Río Gallegos y
Buenos Aires.
Los Beaver tuvieron que hacer escala en la Base
Sobral debido a las condiciones meteorológicas adversas
que se presentaron en la ruta y finalmente arribaron a la Base
Belgrano el 28 de noviembre.
Luego de realizar algunos vuelos en la zona,
los monomotores fueron desarmados y embarcados en el Rompehielos
ARA "General San Martín" con destino a Buenos
Aires.
El 8 de diciembre el TA-05 voló desde
la Base Belgrano a la Base Matienzo y el día 18 de ese
mismo mes cubrió la última etapa entre Base Matienzo
y la Base Aérea Río Gallegos, completando así
el Doble Vuelo Transpolar Transantártico y el apoyo a
la primera Patrulla terrestre al Polo Sur, dando por terminada
la Operación SUR-CAMA.
MISIÓN CUMPLIDA.
arriba |
 |
ESPAÑA, PAMPLONA: COLOQUIO INTERNACIONAL
DE CULTURA MAYA Y EGIPCIA |
|
RESUMEN DE LAS PONENCIAS
MAYAS
Las sesiones comenzaron con una valoración
teórica de las tendencias urbanísticas en el área
maya y su comparación con la tradición urbana
mesoamericana, a cargo de George L. Cowhill. En ellas se documentó
la unidad de la tradición y las manifestaciones regionales
de la ciudad.
Dominique Michelet argumentó que tal
tradición se fundamenta en el culto a los antepasados,
y que se inicia con los cultos de casa y de familia para ir
creciendo a lo largo de la historia en rituales más complejos
que sancionasen la existencia de los núcleos urbanos,
con grandes instancias a la continuidad.
Una conclusión confirmada por Arien y
Diana Chase, quienes postulan que la fundación de las
ciudades mayas tuvo tres etapas que no siempre tienen que estar
presentes en todas ellas: una fundación ideológica
a base de Grupos E, una fundación dinástica con
la aparición de reyes nombrados y unas dinastías
y una fundación administrativa de mayor complicación
urbana.
El paisaje cambiante en el norte del área
maya y las expectativas económicas, llevan a la conclusión
a Rafael Cobos al hecho de que las ciudades se fundan aquí
en base a las condiciones ecológicas, de modo que se
establecen en torno a las escasas fuentes de agua.
Ek´Badem se puede considerar un caso aparte,
ya que estamos ante un acontecimiento de refundación
de la ciudad, con la aparición de un núcleo
dinástico y un cambio dramático en la estructura
y volumetría de la ciudad, según defienden Leticia
Vargas y Víctor Castillo.
De nuevo William y Bárbara Fash insisten
en la categoría de ancestros fundador como un elemento
esencial en la fundación de las ciudades, en este
caso de Copán. Aunque con una planificación diferente
a otros núcleos urbanos de su entorno, el antepasado
dinástico puede haber sido claro en la fundación
del centro.
Los grupos E, ya mencionados, constituyen para
Juan Pedro Laporte y Mª Josefa Iglesias el núcleo
básico en que se fundamentan la población de más
unidades en el sureste de Petén. Acrópolis y juegos
de pelota acompañarán más tarde, como rasgos
básicos a la ciudad, definiendo una importancia ideológica
en todos los procesos internos en la región.
Andrés Ciudad y Alfonso Lacadena se centran
en un acto de fundación, el de Machaquila. Aseguran que
su fundamento es la presión política que ejercen
antiguos poderes políticos de la región, que dirigen
a las élites a trasladarse a la zona de Machaquila, de
manera que es un centro fundado ex novo en el clásico
tardío, hacia el 650 d.c.
Norman Hammond asegura que el motivo y el ritmo
de fundación de La Milpa no es el mismo, sino que obedece
a un largo proceso de ocupación donde una pequeña
aldea, de modo que su urbanismo se puede seguir con mayor precisión.
Aguateca es la ciudad gemela de Dos Pilas, que
fue fundada por los gobernantes como una segunda corte. Takeshi
Inomata y Daniela Triadan argumentan su función de corte
por la naturaleza de las edificaciones monumentales y por estar
emplazada en una posición defensiva que hace de esta
una fundación dirigida a la conservación de las
élites.
Marcus Winter documenta cuan diferente es el
proceso de fundación en Monte Albán, cuyo origen
según este investigador puede haber sido de índole
comercial, aunque discute en profundidad la teoría de
que una confluencia de poderes políticos en otros centros
de la región se hayan decidido a fundar una ciudad neutral.
El Epiclásico es un momento de grandes
movimientos posicionales y de cambio profundo en el sistema
cultural mesoamericano, cambio que se deja ver en el traslado
de Tula Chico a Tula, de modo que se trata de una refundación
que Richard Dile ha desvelado.
Por último, Michael Smith se fija en la tradición
urbana en el altiplano y en los centros de fundación
en Tenochticlan.
VII MESA REDONDA DE LA SOCIEDAD
DE ESTUDISO MAYAS.
Celebrada en el Planetario de
la ciudad española de Pamplona entre el 5 y 8 de septiembre
de 2005.
Ponencias egipcias
La jornada del día 7 comenzó con
las ponencias dedicadas a Grecia, con A. Domínguez (Universidad
Autónoma de Madrid) y Roma, de la mano de U. Espinosa
(Universidad de La Rioja) expusieron las colonizaciones del
mundo clásico a lo largo de las etapas históricas.
En cuanto a la fundación de las ciudades fenicias, J.
A. Zamora, del CSIC, resaltó que todas tienen un carácter
comercial y pueden estudiarse en el sur de la Península
Ibérica y en Ibiza, destacando que en todos los contextos
históricos abunda el material egipcio y egiptizante,
incluso en el yacimiento de Castejón (Navarra), en el
norte de España.
Iniciando las sesiones en relación al
antiguo Egipto, J. Padró (Universidad de Barcelona) expuso
toda la historia urbanística de la ciudad de Oxirrinco,
como ejemplo urbano egipcio excepcional.
En cuanto a Tell-El Amarna, S. Alegre (FIDAE) dijo que la ciudad
tiene una historia controvertida, la de una urbe de nueva planta
que nos aporta el gusto estético y las nuevas decisiones
de un soberano egipcio, Akenaton, que fracasó en su intento
de reforma radical, pues Egipto volvió otra vez a la
tradición con Tutankamon. H. Zhaki, de la Universidad
de El Cairo, desarrolló su ponencia sobre Tebas, ciudad
que existía desde el Imperio Antiguo, aunque fueron los
faraones de la dinastía XVII y XVIII los que hicieron
la urbe más fascinante del mundo antiguo. Fueron
Ramses I y Ramses II los que impusieron la grandeza de la ciudad,
con su acrópolis, en la orilla este, y la necrópolis
en la orilla oeste.
Mª L. Mangado (FIDAE), por su parte, expuso
que la confluencia del Faro de Alejandría, construido
bajo el reinado de Ptolomeo II, en la isla de Faros (de ahí
su nombre) condicionó el elemento arquitectónico
en muchas ciudades de las costas del mundo antiguo, como es
el caso de La Coruña (España), con su faro aun
en funcionamiento.
Por la tarde, T. Soria y J. de la Torre, de
la ASADE, nos condujeron al sorprendente mundo de las Deir el-Medineh,
la ciudad de los artesanos de Tebas y a las ciudades surgidas
como causa de la construcción de las pirámides
egipcias.
Finalmente, concluyó la jornada y la
Mesa redonda, I. López (Universidad Pública de
Navarra), con una charla centrada en la disciplina pedagógica,
sobre los Per-Anj, escuelas de la antiguas Menfis, Tebas y Alejandría.
En todo momento, durante estas jornadas hubo un elevado número
de asistentes que siguieron con gran interés todas las
charlas, lo que se reflejó en una activa participación
y animado debate con los ponentes.
arriba |
 |
 |
Manuel Mauricio W. Serrey
El
médico que combatió en Salta al cólera
en 1886
Por Andrés Mendieta |
|
“El
que dice: Amo a Dios, y no ama a su hermano, es un mentiroso.
¿Cómo puede amar a
Dios, a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve? Este es
el mandamiento que
hemos recibido de Él; si el que ama a Dios debe amar
también a sus hermanos”.
Leyendo a San Juan encontramos este pensamiento
que nos llama a la reflexión. ¿Estamos cumpliendo
con el amor al prójimo o atacándolo permanente
con falacias y preocupados en la vida del mismo –aunque
sea amigo- para resaltar sus traspiés para ridiculizarlo?
La entrega que habla el apóstol pareció que se
hizo carne en la profesión que abrazó el doctor
Manuel Mauricio Wardbusku Serrey, distinguido médico
y polígloto, quien llegó a Salta traído
a la fuerza por el caudillo catamarqueño Felipe Varela.
Serrey nacido en Memel, actualmente conocida como Kláipeda
(ciudad del oeste de Lituania, es un puerto pesquero a orillas
del mar Báltico) procedía del hogar conformado
por el barón Manuel Wardbusku de Serrey y de doña
Berta Esther Rössen. Después de llegar a la Argentina
se radicó en La Rioja donde contrajo enlace con doña
Clarisa Dávila y ya en Salta, por los motivos ya expuesto,
tuvo aquí dos hijos: Conrado, lexicógrafo, apasionado
por el idioma castellano; y Carlos quien llegó a ocupar
una banca en el Congreso Nacional y a destacarse en el campo
de las letras y como jurista.
Manuel Serrey –dominaba el hebreo, latín, griego,
sánscrito, francés, inglés y castellano-
durante la epidemia de cólera que azotó a la provincia
en 1886 trabajó denodadamente en Metán y Campo
Santo donde el flagelo asumió caracteres más graves.
SERREY Y LA MONTONERA
El doctor Manuel Mauricio Serrey,
surge de la escasa documentación existente, hizo sus
estudios de medicina en la Universidad de Koenigsberg (Prusia)
y en Berlín (Alemania), graduándose en 1848. Por
sus ideas republicanas debió expatriarse en momentos
en que se producían los sucesos revolucionarios en ese
mismo año. Llegado a América se estableció
en La Rioja donde practicó el arte de curar.
Felipe Varela, cuerpeando las tropas mitristas, se unió
con Elizondo –después del combate de Pozo de Vargas-
para esconderse en las alturas de la chilena Antofagasta (entonces
pertenecientes a Bolivia) y desde allí bajó a
Salta donde esperaba proveerse de armas y alimentos. De paso
por La Rioja incorporó a su vanguardia por la fuerza
al médico Serrey.
En aquellos tiempos gobernaba Salta Sixto Ovejero quien, sabedor
que al caudillo catamarqueño lo perseguía de cerca
al coronel Octavio Navarro, no supuso que la ciudad fuera atacada
por los vándalos de Varela. Pero, sólo cuarenta
minutos fue defendida Salta y por espacio de una hora la ciudad
estuvo situada en poder de los montoneros, quienes prosiguieron
viaje a Jujuy.
En esas circunstancias de confusión sirvió para
que Manuel Serrey se agenciara para escapar de las huestes de
Felipe Varela.
EL MEDICO SERREY
Establecido ya en esta ciudad se dedicó
a ejercer su profesión especialmente en los sectores
más indigentes, gratuitamente.
En 1886 los soldados del Regimiento 5 de Línea que habían
acantonado en Metán, procedente de Buenos Aires para
reemplazar al Regimiento 10, transmitieron el cólera
(mal cuyos indicios se exterioriza con diarrea y la pérdida
de líquidos y sales minerales en las heces, vómitos,
sed intensa, calambres musculares, y en ocasiones, fallo circulatorio)
a una vendedora ambulante. Esta enfermedad se extendió
en toda la provincia. La ciudad capital, Cerrillos, Chicoana,
Rosario de Lerma, La Viña, Guachipas fueron los lugares
más castigados por la enfermedad. Tanto en Metán
como en Campo Santo se ocupó en trabajar Serrey
enviado por el entonces gobernador Martín Gabriel Güemes,
nieto del prócer; mientras que el presidente del Consejo
Nacional de Higiene se fugó a los Valles Calchaquíes.
En la vida de Manuel Serrey no todo fue color de rosas. No al
haber revalidado su título se le prohibió ejercer
la profesión a la que tanto había dado.
Ocupó cátedras de lenguas en el Colegio Nacional
en mérito al predominio de diferentes idiomas. A través
de la figura del germano Manuel Mauricio Wardbusku Serrey
se tributa un sentido homenaje a todos aquellos inmigrantes
que llegaron a este suelo y con sus esfuerzos lograron, junto
a los criollos, construir la gran nación argentina y,
a las autoridades provinciales y nacionales les recuerdo aquellas
palabras de Nicolás Avellaneda: “Los pueblos que
olvidan de sus tradiciones pierden conciencia del destino. Y
los que se apoyan sobre sus tumbas gloriosas, son los que mejor
preparan el porvenir”.
Hasta una próxima.
A n d r é s M e n d i e t a
andresmendieta@datafull.com
Telf.: +54 (387) 436 1412
Aldo Saravia 1363
Bº Los Pinos - Grand Bourg
4400 - Salta (República Argentina)
|
|
|
|
| |
| |