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EL SECRETO DE MARIA VINYALS

                                   (Resumen de un  opúsculo  de próxima publicación)

                                                            Por Alfonso Philippot Abeledo

Secreto de Maria Vinyals

 

I

Ciento cincuenta mil páginas de documentos pertenecientes a los herederos de Colón, han sido microfilmadas por la Universidad de Pennsilavnya. Este importante legado histórico obra en poder de una familia americana desde 1909. El actual dueño y depositario de los manuscritos, Mr. Christopher Lee (hijo de Blair Lee, ex  Gobernador de Maryland), asegura que el primer Almirante procedía del norte de la Península Ibérica, y era de noble estirpe. He aquí el relato de tan singular historia:

En 1909, el coronel Theodore Davis Boal, de origen irlandés, y una de las figuras más relevantes de su familia -establecida en Boalsburg a finales del siglo XVIII- se llevó de España, además de los documentos referidos, la “Capilla de Colón”, instalándola junto a un edificio que en 1952 pasó a llamarse “The Boal Mansion Museum”. Ambas construcciones se hallan en la Diócesis de Altoona-Johnston, y albergan valiosos objetos: muebles de época; paneles con los emblemas  de  Castilla y de la Casa de Alba; un gran relicario de plata; lujosas  vestiduras y brocados de más de 500 años de antigüedad; esculturas y cuadros de santos; panoplias y armas de todo tipo; el escritorio del propio Cristóbal Colón y numerosas obras  de arte; incluyendo entre éstas “El sacrificio de Isaac”, de Ribera, fechado en 1615, y una “Piedad” de Ambrosio Benson, del año 1535.

Remontándonos al siglo XIX, hallamos que hacia 1825 un militar español llamado Lino Montalvo pasó a Cuba, donde se casó con Dolores Rodríguez, hija del Alguacil y Alcalde Mayor de Cienfuegos, Antonio Rodríguez Vidaurreta. De este matrimonio nacieron cinco varones y cuatro hembras, entre las que  cabe destacar a Victoria y Matilde Montalvo que se casaron en Madrid, en 1848 y 1869, respectivamente. La primera, con D. Santiago Colón, y la segunda con un alto cargo de la Embajada de Francia, llamado Eugène Ludovic Denís de Lagarde, bisnieto de Josefina Bonaparte.

Doña Victoria adoptó el apellido de su esposo, pero no tuvo sucesión, y entregó su alma  a Dios en 1908. Doña Matilde, que falleció en Paris el año  1885, dejó ocho hijos de corta edad de los que se hizo cargo la mayor, Matilde Denís. Pasado algún tiempo, esta joven  conoció a un estudiante americano  de  Bellas Artes, llamado Theodore Davis, con quien se casó en 1893. Y cinco años más tarde emprendieron viaje a los Estados Unidos, estableciéndose en Washington, pero conservando  Boalsburg como residencia de verano.

A pesar de la distancia, la estrecha relación que mantuvo  Matilde Denís con su tía Victoria, le permitió conocer ciertos pormenores  de  la Casa de Veragua,  con la que había emparentado. La información facilitada por el  Boal Museum dice  que la capilla y demás objetos fueron donados  por doña Victoria  a sus sobrinos, los susodichos Matilde Denís  y Theodore Davis;  aceptando  estos  la herencia en 1909. Pero las noticias son contradictorias, pues si la capilla y demás efectos pertenecieron –como se asegura- al primer Almirante, tendrían que haber pasado, por derecho hereditario, al entonces duque de Veragua,  don Cristóbal Colón de la Cerda.

 

II

En un artículo de prensa fechado en 1992 (“The Columbus Family Chapel”), decía el profesor Frank P. Cumming que la familia de Colón dejó un hermoso legado de las hazañas y del espíritu del Almirante en la pequeña pero fascinante capilla de Boalsburg, “desmontada pieza a pieza por el coronel Theodore Davis que la trasladó desde el norte de España a los Estados Unidos, entre 1909 y 1912; reconstruyéndola  en el salvaje entorno de los Montes Allegheny.”

Así pues, subsiste la idea de que la capilla perteneció a un castillo ubicado en el norte de España, propiedad de Cristóbal Colón -monumento, por cierto,  jamás citado en ninguna otra historia- y que más tarde pasó a pertenecerle a  Victoria Montalvo.

Entre los múltiples objetos que alberga el museo, se hallan dos trozos de la cruz que portaba el  descubridor cuando desembarcó en las playas del Nuevo Mundo; obsequio del obispo de León, en 1817,  a los hermanos del duque de Veragua, don Félix y don Joaquín, siendo éste el abuelo paterno del referido Santiago Colón,  marido de doña Victoria.

Al contrastar estas noticias con la información facilitada por el Ayuntamiento de Cangas de Narcea,  en Asturias, averiguamos que el castillo de referencia -situado a a 11 kilómetros de dicha población- es el antiguo Palacio de los Sierra, cuya construcción se remonta al siglo XVII; alzándose en una finca situada en “Llamas del Moro”, donde tuvo lugar una batalla contra los árabes, en tiempo de don Alfonso el Casto. “En la fachada principal –dice el informe-  figuran dos escudos, uno con las armas de los Sierra y otro con las de Colón, debido al parentesco que los sucesores del descubridor de América tuvieron con aquella familia, a partir de 1788”.

La capilla, o mejor dicho, los objetos custodiados en su interior (esculturas, candelabros y algunos cuadros), cuya antigüedad no debe remontarse a más de 300 años, pudo haberlos heredado doña Victoria de su marido, y éste de su abuela materna, doña Josefa. Pero no se comprende el por qué del pomposo título (“Columbus Chapel”) que le impusieron, intuyéndose que debieron existir poderosas razones para ello, siendo tal vez la versión “oficial” una mera cortina de humo para ocultar la verdad.

La sospecha de un posible fraude nace, precisamente, del hecho de asignarle al Almirante  la titularidad  de algo que  no era suyo. Pues, como queda dicho, si el castillo perteneció a la familia  Sierra, ¿a cuento de qué viene  llamarle “Castillo de Colón”?  Y aún en el caso de que la  “Columbus Chapel”, las imágenes religiosas, el archivo y el escritorio del insigne nauta hubieran sido de su propiedad, ¿cómo pudo doña Victoria traspasarle a sus sobrinos la titularidad de estos bienes?  ¿Existe, acaso, algún documento que la acredite como beneficiaria  de  los  mismos?.  De no ser así,  es muy probable que  todo  este  asunto  sea  un  “montaje”, sin descartar la posibilidad de que  el verdadero Castillo de Colón se halle en otro lugar. Conozcamos los entresijos de esta fabulosa historia a través del relato de dos grandes investigadores, Richard Garner y Donald C. Henderson:

“El testamento de Victoria Montalvo disponía una distribución a partes iguales de la herencia Colón- Montalvo entre sus sobrinos  Matilde, Antonio y Cecilia Denis de Lagarde. El documento había sido otorgado ante el notario E. Ruiz-Mantilla, que pronto entró en conflicto con los herederos. Victoria murió en Noviembre de 1908, y el testamento fue preparado para su homologación en Mayo de 1909. El contenido de la sucesión se componía de dinero en efectivo, bienes muebles e inmuebles, y valores; tasándose la sucesión en 942.295 pesetas, correspondiéndole a cada heredero, después de deducir gastos e impuestos, la cantidad de 235.260 pesetas. La parte de Matilde Boal, de acuerdo con el cambio vigente en 1910, oscilaba entre 13.000 y 14.000 dólares...El viejo castillo de Llamas del Moro había sido la residencia familiar de los Sierra, hasta el momento de consolidarse el matrimonio de José Joaquín Colón con Josefa de Sierra y Salcedo, en 1780. Y continuó siéndolo, de padres a nietos, bajo los Colón. Es probable, tal y como suponen los actuales  dueños, que la capilla de Llamas del Moro reproducida en Boalsburg, fuera diseñada en memoria de Cristóbal Colón; esta suposición es razonable, pero precisa ser confirmada. De todas formas, doña Victoria, de acuerdo con la voluntad de su esposo, legó el castillo a su primo político, el  duque de Veragua, para salvaguardar su conservación. Pero el duque, faltando a su palabra, lo vendió a un comerciante de la localidad durante los días previos al cierre del testamento...No obstante, el contenido de la capilla fue enviado a Madrid... Los sobrinos aguardaban impacientes la homologación del testamento, especialmente los Boal-Lagarde, apremiados por su regreso a Estados Unidos. Pero los oficiales encargados de agilizar el trabajo parecían empeñados en lo contrario, de tal manera que la relación entre unos y otros se hizo cada vez más tensa...Cuando Theodore Davis intentó acceder al inventario de los bienes  fue rechazado, y entonces protestó diciendo que faltaban varios objetos prometidos por doña Victoria, a lo que el notario respondió que tal vez fueran promesas incumplidas...Al año siguiente regresó aquél a Madrid para reencontrase con Ruiz-Mantilla y obtener un documento que regulase la sucesión, pero el jurista no le recibió. Finalmente, y con la ayuda de la Embajada Americana, Theodore Davis consiguió el documento en cuestión, pero Ruiz-Mantilla se negó a firmarlo. Las alhajas, muebles, pinturas y demás objetos fueron distribuidos entre los herederos; sin embargo, la entrega se aplazó hasta 1912. Theodore Davis Boal y Matilde Denis aceptaron provisionalmente, como bienes propios, la séptima parte de la herencia de doña Victoria...La lista englobaba las pinturas, la vajilla, las alhajas, los muebles, el contenido de la capilla y los archivos familiares por un valor total de 13.375 pesetas. Los artículos de más valor se hallaban en el interior de la capilla, tasándose en 5.000 pesetas, y en  200 los archivos familiares, equivalentes a 10 dólares de 1910...Sin pruebas en contrario puede decirse que la liquidación de 1912 se hizo de conformidad con lo establecido en el testamento. Los bienes personales heredados por los Boal-Lagarde quedaron depositados en España, hasta que finalizó la I Guerra Mundial, y en 1919 fueron enviados a Boalsburg, donde previamente se construyó una capilla para instalar los muebles y el archivo...La clasificación inicial de los manuscritos, hasta su posterior filmación, se estableció de acuerdo con el siguiente orden de apellidos: Colón, Cabeza de Vaca, Puga, García de Sierra, García de Villalpando, Cortés y Reynoso, Ladrón de Guevara, Montalvo y Vinader, Riva de Neyra, Salcedo y Arteaga, Sarria, Viana y Cea. Los Colones eran el elemento unificador, por cuanto heredaron a las demás familias. Tres cuartas partes del archivo conciernen a D. Santiago Colón, y en él se guarda la historia de los diferentes pleitos surgidos a causa del mayorazgo” (Columbus and Related Family Papers -1451 to 1902- An Inventory of the Boal Collection. Pennsylvania  State University, 1974).

Los apellidos impresos en negrilla, corresponden a familias gallegas de los siglos XV y XVI, perfectamente documentadas. Pero en una colección de 54 manuscritos, de la Universidad de Yale (Conneticut), referidos a los mismos años y personajes, aparecen también los Figueroa, Flores, De la Vega, Mosquera, Osorio y Sotomaior. Respecto al apellido Colón, consignado en los documentos familiares, se omiten otras formas, tales como “Colombo” y “Colom”. Sirva esto último de referencia a los “catalanistas”.  (General Collection of Rare Books and Manuscripts, purchased from the “Librería del Plata” in 1968 by Edwins Beinecke Library).

Del contenido de aquél relato se desprende que “Llamas del Moro”, tras el fallecimiento de doña Victoria, pasó a manos del duque de Veragua. Pero si la capilla se hallaba integrada en la propiedad del castillo ¿Cómo pudieron llevársela a Pennsilvanya?  Sobre este punto son más precisos los señores Garner y Henderson, al decir que la capilla fue “reproducida” en Boalsburg, a partir de 1912; instalando en su interior el mobiliario que llegó de España en 1919. Lo más sorprendente, sin embargo, es que al supuesto “Castillo de Colón”, siempre se le denomina “Palacio de los Sierra”. De lo cual se infiere que el falso título nació de los Boal Lagarde.

 

III

El mismo año en que falleció doña Victoria Montalvo, nos dejó también un  gran estadista: don Antonio de Aguilar Correa y Sotomaior, VI marqués de Mos y de la Vega de Armijo; conde de Bobadilla; vizconde de Pegullal y Grandeza de España. Presidente del Gobierno y del Congreso. Ministro de Estado, Gobernación y Fomento. Embajador en Francia, y Director de la Real Academia de la Historia....El 14 de junio de 1908, contando a la sazón 84 años, se difundió la noticia de su muerte...Don Antonio de Aguilar se había casado en 1867 con doña Zenobia Vinyals y Bargés, pero ésta le precedió en la tumba, y al no tener hijos su herencia pasó a una sobrina de la marquesa, llamada Maria....Al día siguiente don Antonio fue embalsamado y expuesto en la capilla ardiente improvisada en su domicilio de la calle Víctor Alejo nº 10, y luego en la rotonda del Congreso; organizándose su traslado a Galicia para ser enterrado junto a su esposa en el panteón familiar del castillo de Sotomaior...Tras la muerte del marqués, sus bienes -como queda dicho- pasaron a Maria Vinyals, viuda del marqués de Ayerbe, don Juan de Urries...

En 1893, un personaje recién llegado a la corte acaparaba la curiosidad ciudadana. Se trataba de don Enrique Lluria Despau, un médico cubano procedente de Paris, autor de un novedoso trabajo de investigación, titulado “Cataterismo permanente de los uréteres”....El doctor Lluria, natural de Matanzas, había estudiado en las Universidades de Barcelona y Madrid. En 1896 contrajo matrimonio con Clara Iruretagoyena, de la que tuvo tres hijos, pero seis  años más tarde falleció su esposa, y los problemas domésticos se multiplicaron. Durante algún tiempo trabajó como ayudante de Santiago Ramón y Cajal, quien en 1905 prologó su libro “Evolución super-orgánica de los seres humanos”. Entretanto, su círculo de amistades creció considerablemente, manteniendo -sobre todo- un permanente contacto con la colonia cubana de la capital, en la que figuraban familias muy distinguidas, tales como los Montalvo de Cienfuegos, emparentados con la casa de Veragua...A través de sus nuevas relaciones Enrique Lluria conoció a Maria Vinyals, presunta heredera de Sotomaior; relación que pronto se convertiría en “noviazgo”, y más tarde en matrimonio....

Al fallecer el marqués de Mos, y estando ya en posesión de la herencia, los Lluria se trasladaron a Sotomaior, donde entre 1909 y 1910 levantaron un edificio próximo al castillo que convirtieron en sanatorio. A cuyo efecto procedieron a la instalación de quirófanos y despachos; además de un molino y una vaquería, para atender las necesidades de los futuros huéspedes. De la noche a la mañana, Maria Vinyals, que había escrito la historia de aquella señorial mansión, se convirtió en una burguesa. Sus ideas la llevaron a ingresar en la Asociación Femenina Socialista, siguiendo el ejemplo de su marido, afiliado también al socialismo militante. “Enrique Lluria es el primer materialista de Cuba”, proclamaban con cierto énfasis sus correligionarios....

Pasado un tiempo, el “Sanatorio Lluria” fue boicoteado al divulgarse la noticia de que era punto de reunión de altos cargos socialistas, tales como Pablo Iglesias o Giner de los Rios. Hecho que propició su ruina. Por otra parte, el desembolso económico que causaron las obras fue cuantioso, superando todas las previsiones de Enrique Lluria. A la vista de lo cual se pensó en vender algunos de los valiosos objetos que adornaban el palacio y la capilla, reconstruidos en 1870.


“No es fácil descifrar sucesos velados por los siglos –decía Gaspar Massó- que nos llegan con interpretaciones diferentes...En el castillo de Soutomaior desaparecieron muebles, tapices, los cañones de bronce, arcones, cuadros de Plasencia y otros; panoplias; armas de todo tipo; archivos y objetos valiosos de época, enajenados por la marquesa de Ayerbe (doña Maria Vinyals) y su marido, el doctor Lluria, herederos del marqués de la Vega de Armijo”  (Gaspar Massó, “Pedro Madruga de Soutomaior”. Año 1975.)

En el sepulcro del marqués de Mos se guardaba la famosa espada de Colón, que también desapareció. El inventario es imposible recuperarlo, pero la correlación de fechas y el parentesco que unía a la casa de Veragua con los Sotomaior, nos induce a pensar que el “botin” debieron adquirirlo los Boal Lagarde; formando parte del mismo los objetos reclamados posteriormente al notario por Theodore Davis, y que aquél rechazó al no ser bienes legados por doña Victoria. Su relación con los Lluria debió consolidarse durante los trámites llevados a cabo en la notaría de Madrid, en 1909; enjugando las deudas, en cierta medida, el magnate americano, cuya ilusión –siguiendo la moda vigente- era trasladar a su país algún tesoro de la vieja Europa.

Finalmente, el castillo de Sotomaior salió a pública subasta en 1917. Y dos años más tarde se lo adjudicó, por 30.000 pesetas, el vecino de Villagarcía Alberto Dopazo. Los Lluria regresaron a Cuba en 1919, el mismo año en que Theodore Davis se llevó a Boalsburg los efectos adquiridos en España, para su posterior exhibición; hecho que tuvo lugar en 1952, por iniciativa de su hijo, Pierre de Lagarde.

A principios de 1925, Enrique Lluria y su mujer se trasladaron de La Habana a Cienfuegos, donde él abrió un consultorio en el número 161 de la calle San Carlos, y el 10 de Octubre falleció. ¿De qué murió Enrique Lluria?  ¿De una sobre dosis de morfina, o de una fuerte depresión que le llevó al suicidio?  Se ha especulado mucho sobre estas dos posibilidades. La cuestión es que Maria quedó en la miseria, ignorándose la suerte que pudo correr. En 1993 decía el alcalde de Sotomaior,  Fernando Pereira, que en sus pesquisas sobre el destino final de la marquesa de Ayerbe sólo pudo averiguar que al dejar la Isla de Cuba emprendió viaje a los Estados Unidos; tal vez para reunirse con sus hijos, Antonio de  Urries, empleado en la Ford, y Enrique Jr., becario en la Universidad de Filadelfia.  A partir de entonces, Maria Vinyals  reanudó su amistad con los Boal Lagarde.

Theodore Davis  falleció en 1938. Lo cual motivó el regreso de doña Matilde a la Ciudad Luz, probablemente en compañía de la marquesa de Ayerbe, para encontrarse con su hijo Pierre. De las posteriores vicisitudes de esta señora sabemos tan sólo que falleció al lado de los suyos, en el sur de Francia, el año 1952.  En cuanto  a  Maria Vinyals, me asegura una nieta del doctor Lluria, residente en Madrid (Maria Teresa, hija de Enrique Jr. y de Pilar Pineda), que ayudada en principio por  algunos amigos, murió en Paris “en la más absoluta miseria”, durante la ocupación alemana, entre 1940 y 1944.


(Este opúsculo fue presentado en diciembre último en la "Asociación Vecinos de San Roque", de Pontevedra (España) con la intervención del catedrático D. Noé Massó)

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El historiador español Alfonso Philippot Abeledo sostiene
que Cristobal Colón nació en Galicia, España
El historiador español Alfonso Philippot Abeledo publica un documento donde se establece que Cristobal Colón nació en Galicia, España.

Al cierre de esta edición, recibimos el siguiente mensaje enviado
por el profesor Alfonso Philippot:
Para "Argentina Universal".
A la atención del señor Director

Estimado amigo: Tengo a bien adjuntarle la copia de un documento realmente extraordinario, relacionado con la defensa del origen gallego de Colón, anexo al opúsculo "El secreto de Maria Vinyals".

"El 25 de Noviembre de 1511 es la primera vez que aparece el nombre de Aguada en un documento oficial, por carta que le escribió al Rey don Juan Cerón, alcalde de Caparra; haciéndole relación detallada de la muerte de don Cristóbal Colón de Sotomayor, y de los habitantes y colonos bajo su mando".

(Lino Gómez Canedo, O.F.M. Apuntes de una visita realizada de Enero a Mayo de 1960 al Archivo General de Puerto Rico). Reported by the Academy of American-Franciscan History, in 1964.

El P. Gómez Canedo, un gallego de Laracha (La Coruña), nacido en 1908, fue discípulo yayudante del P. Atanasio López, ordenándose en 1929.Cuatro años más tarde viajó a Roma, donde se licenció en Historia Eclesiástica. En 1951 se incorporó a la Academia Americana de la Historia , con sede en Washington, donde trabajó durante varias décadas. En 1960 visitó San Juan de Puerto Rico, reorganizando el Archivo  Diocesano, "cuyos restos se hallaban abandonados en un rincón". El P. Gómez Canedo falleció en México el 24 de Diiciembre de 1990.

Nota.- Cristóbal de Soutomaior, hijo del célebre Pedro Madruga, o Cristóbal Colón, viajó a Boriquén en compañía de Juan Cerón, el año 1509. Y fundó las antiguas poblaciones de Távora (Guánica) y Sotomayor (Aguada), falleciendo a manos de los indios en 1511.

                            Un afectuoso saludo de Alfonso Philippot.

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Dra. Amanda Castelli

EL CAMINO INCA EN LA CRÓNICA DE
GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y
OTROS DOCUMENTOS

Por la Profesora Dra. Amanda Castelli

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo es autor de la “Verdadera Relación de la Conquista del Perú y Provincia del Cuzco llamada la nueva Castilla…”, editada en 1547 quién basó sus relatos  las informaciones de Francisco de Xerez, secretario de Pizarro. En este documento aparece con gran detalle la ruta usada por la hueste española y tanto en el viaje por la costa como por la sierra observamos la presencia de poblaciones ricas en oro, plata y ropa; atravesaron valles, escalaron montañas, cruzaron ríos, llegando a numerosas ciudades que son descritas con detalle y que se ubican en el largo y extenso camino construido por los Incas para mantener comunicados y controlados a los poblados que tributaban al Inca.

Desde el Río de San Juan y la Provincia de San Mateo van enfrentándose con gente belicosa e indios de Guerra. Ya en Coaque y después de abastecerse de los mantenimientos requeridos prendieron al Cacique y continuaron su viaje “poniendo a todos los pueblos bajo el Señorío de su Majestad” (3 v.) y sometiendo a otros principales. Las casas y lo hallado en ellas como oro, plata y ropa era aprovechado por la gente del Capitán.

La descripción de Tumbes llama la atención por la prolijidad de sus edificios, que a pesar de estar en su mayoría destruidos “parecía ser gran cosa” (4v.), dos casas cercadas, patios y aposentos, puertas con defensas que al parecer se asemejan a una fortaleza; la peste y la guerra pudieron haber sido la causa de la desolación; continúan el recorrido llegando hasta el pueblo cuyo cacique fue llamado Juan. El camino era “hecho a mano, ancho y bien labrado y en él algunos pasos malos, hechas las calzadas” (5). El siguiente pueblo estaba ubicado  a un tiro de vallesta, una gran plaza, una fortaleza cercada y muchos aposentos; en estos parajes son muchas las informaciones que los cristianos recogían de los pueblos ubicados en la sierra, algunos de ellos con minas de oro a una distancia aproximada de 20 leguas.

A estas alturas del camino (San Miguel), tuvo noticias el Gobernador de las vías de Chincha y del Cuzco con muchas poblaciones abundantes y ricas, en las rutas de la costa topaban con plazas cercadas de tapias, arribaron a Caxas en un valle pequeño
entre sierras, en él se recibía el tributo de los pueblos vecinos y había muchas mujeres
hilando y tejiendo ropas para la hueste de Atabalipa y conocieron de la ubicación de Cajamarca y del Cuzco, el que se hallaba en treinta jornadas.

Guacabamba fue el siguiente pueblo, con mejores edificios y fortalezas de piedra labrada, escaleras de piedra en medio de dos aposentos y, entre este y el pueblo de, Cajas, pasaba un río pequeño con puentes con calzadas bien hechas y un camino ancho hecho a mano que venía desde el Cuzco hasta Quito y atravesaba toda aquella tierra.

Era tan ancho que podían transitar “seis a caballo” (7), había caños donde los caminantes podían beber, a cada jornada se encontraba una casa ”a manera de venta” donde se aposentaban los que iban y venían, una casa al inicio del puente donde un guarda recibía el portazgo de los caminantes que pagaban con las mismas cosas que llevaban. También habían casas llenas de “calzados y panes de sal y un manjar que parecían albondigas” (7)

Por aquellos valles se hallaban los pueblos a una distancia de un día de camino entre ellos, al pie de la sierra se separaban la ruta hacia Chincha y hacia Cajamarca y de Chincha hacia el Cuzco. Dicho camino se había hecho para el Cuzco Viejo, con árboles para hacer sombra por el que el Inca venía a visitar sus tierras, hallándose en él muchas casas cercadas que eran sus aposentos.
El Gobenador continuó rumbo a Cajamarca, llegado a él  sorprendió una plaza grande, cercada de tapias y casas de aposento, el pueblo era el principal del valle, asentado a la falda de una sierra, con una legua de tierra llana, pasando 2 ríos por este valle, el pueblo tenía cerca de 2000 vecinos, a la entrada dos puentes, la plaza era mayor que las de España, cercada con dos puertas que salían a las calles del pueblo, las casas de más de doscientos pasos de largo, cercadas de tapias fuertes, paredes y techos cubiertos de paja y madera, cuartos con paredes de piedras de cantería muy bien labradas y dentro sus pilas de agua traída de otras partes por caños para el servicio de las mismas, fortalezas de piedra con escaleras de cantera y otras casas con muchas mujeres para el servicio del Inca, un corral, la Casa del Sol y  la Casa de la Sierpe.

Por el camino al Cuzco acostumbraban correr por postas de pueblo en pueblo llevando mensajes, a diez jornadas de Cajamarca y por la misma ruta estaba un pueblo con una mezquita a la que ofrecían oro y plata, donde tenían ídolos particulares  a los que adoraban y en el interior, un ídolo principal; guardaba la mezquita un gran sabio que hablaba con el ídolo, los del pueblo hacían sacrificios y entregaban ofrendas y hacia él fueron despachados los mensajeros en busca del oro.
Hernando Pizarro partió en busca de Pachacama, y de allí surgiría a Xauxa, pasó de Guaracanga a Guamachuco y de allí a Andamarca pasando  malos ríos, un puerto de nieve, puentes juntos hechos de red, por uno de ellos pasaba la gente del común, tenía su portero y a él pagaban el portazgo, por el camino se veía andar los hatos de ovejas.

Llegados a Pachicoto dejan el camino real y toman el de los llanos, de Guaracanga avanzan  hasta parpunga, junto al mar donde  encontraron una casa fuerte con cinco cercas labradas, pintadas y con portadas y dos tigres en la puerta principal, de allí tomaron otra vía más ancha, hecha a mano y tapiada de paredes de una parte y de otra, arribando finalmente a Pachacamac, además de lo descrito líneas atras hallaron una casa del sol, casas con tejados y edificios caídos (el principal señor era Taurichumbi) siguiendo hacia Chincha y hacia Cajatambo.

Hernando Pizarro conoció que por el camino real venía Chilicuchima cargado de oro e iba hacia Cajamarca. Después de atravesar numerosos pueblos y muchas jornadas llegaron a un hermoso valle con un pueblo bien hecho, de calles trazadas, era Xauxa y desde allí regresaría Hernando Pizarro a Cajamalca. Cabe señalar que en Xauxa se juntaban  hasta 100,000 personas en su plaza entre ellos destacaban los mayordomos que proveían de mantenimiento a la gente y carpinteros que labraban la madera.

Avanzaron a Pombo, a Tambo y a Guaneso  donde 5 leguas de camino estaba enlozado y empedrado, hechas sus acequias por donde iba el agua, de allí a Agoa, Conchuco y Andamarca, toparon con puentes de piedra entre dos peñales, en una parte del puente hallaron aposentos también patios empedrados donde servían banquetes y fiestas, escaleras de piedras y quebradas.

A partir de esta larga descripción podemos observar que el llamado Camino Inca estaba conformado por  una serie de elementos que se corroboraban en documentos de época y otros que auque fueron redactados en diferentes circunstancias nos acercan a una imagen del territorio visitado y corroborado por los testigos de época así: A lo largo del sistema vial estatal (Hyslop p.30) se ubicaban los señores locales organizados de manera decimal con facilidades de almacenaje y centros administrativos.

Se puede deducir que el Chapaqñam  o Inkañam   según el mismo Hyslop fue un complejo sistema administrativo de transportes y de comunicaciones así como un medio para limitar las cuatro divisiones básicas del Tahuantinsuyu.

De la capital, el Cuzco, salía un camino principal hacia los cuatro suyus.
Estos caminos eran mantenidos y construidos con el trabajo de las poblaciones sujetas a la organización estatal, muchos de ellos estaban compuestos de angostas sendas con pocos elementos de construcción, evidentemente no se usó una sola técnica de construcción que identifique todo el camino.

En el camino de la costa, el trazo  estuvo delimitado por una línea de piedras y muros laterales. Cieza (1553: p. 183) menciona que postes de madera señalizaban el camino, y Lizarraga (1555: p. 472) menciona que los postes eran usados como leña por los viajeros. Otros caminos eran simples sendas de arena que no poseían técnica de construcción formal y que solo incluían hileras de canto rodado para marcar su trazo. Pero también como hemos oído en la narración de Gonzalo Fernández de Oviedo aparecen muros laterales de piedra, adobe y tapiales que deben haber convocado una importante dotación de mano de obra para su construcción. En el caso de  los caminos de la sierra, muchos de ellos atravesaron largas extensiones de roca, otros atravesaban montañas o terrenos agrícolas, en estos casos muros laterales protegían las cosechas de los viajeros o animales que lo recorrían o servían de defensa, pero estos debieron requerir frecuentes intervenciones para su conservación. Cobo (1653: p.127) llamará la atención de su deterioro.

Para proteger los caminos de las inundaciones los Inkas construyeron canales de drenaje, empedrados y  calzadas elevadas o usaron desvíos como un recurso. En el recorrido que los españoles realizan hasta Cajamarca hemos podido vislumbrar que el camino estaba en mal estado de tal manera que se  avanzaba con gran dificultad; las laderas naturales y las pendientes pronunciadas exigían una traza adecuada y elementos formales de construcción como el caso del angostamiento de las rutas con las que en nuestro relato encontramos con frecuencia.

No debemos de dejar de lado las menciones a las escalinatas, las que deben haberse construido de manera conveniente cuando las pendientes eran difíciles de trepar. Los cronistas se refieren a ellas impresionados por su construcción y por las dificultades que les ocasionaban a los caballos para transitar. Cieza (1553: p.46) indicaría en sus narraciones el uso de picos y fuego en la construcción de escalinatas. Es evidente que en la construcción del Camino Inca se consideró la constitución del propio territorio así como el uso de materiales diversos de acuerdo a su recorrido.

Viajaron por el camino los cronistas Polo, Matienzo, Vásquez de Espinoza, Lizarraga – Cobo- Cieza de León y ellos testimonian diversas episodios de sus escritos, describiendo algunos elementos que lo caracterizan entre los que figuraban la extensión, así Cieza (1533; p.45) al referirse a la ruta principal de la Sierra  señalaba  que tenía  1,100 leguas (5,500 km aprox.) de estas, 500 leguas estaban comprendidas en la distancia que había entre Cusco y Quito. En el siglo XVII el tema de la medición del camino puede corroborarse a través de la crónica de Guamán Poma (1617: p.1093) “…uno puede caminar durante dos meses o más a través de desiertos y montañas” y posteriormente Humboldt (1813) dice “el gran camino incaico fue una de los más útiles y al mismo tiempo la más gigantesca obra realizada por el hombre”.

Se referirán a él en el mismo siglo XIX Squier, Raimondi, Tschudi y Prescott entre otros.

Será Raimondi quien elaborara un importante mapa fechado en 1875 que muestra una considerable porción de la red vial del Tahuantinsuyu, él traza las principales vías desde Quito hasta el Altiplano e incluye algunos caminos laterales y son sus descripciones se transforma en una valiosa fuente de información para su conocimiento.

Resulta interesante destacar que la presencia de ríos y el cruce de los mismos fue un reto que los Incas  supieron afrontar y para lo cual construyeron puentes de diversos tipos, cruzaron numerosos puentes, hechos con diferentes técnicas de acuerdo a la región, en la mayor parte de ellos los porteros, como hemos escuchado, cobraban el “portazgo” y también habían guardianes que cuidaban las rutas, muchos de ellos aportarían con la mita su conservación y mantenimiento; así en el recorrido descrito durante el viaje de Hernando Pizarro a Pachacamac se señala en más de una oportunidad el uso de los puentes de piedra, madera, y fibras tejidas para cubrir diferentes distancias y asociados a ellos se encuentra el trabajo permanente  para el mantenimiento posterior a su construcción, así como también, la presencia de los tampus, chaskis y lugares de control.

En la década comprendida entre 1530 y 1540 los relatos de las fuentes se refieren a la destrucción de los puentes  dicen que “fueron quemados” para detener el avance de las huestes y es probable que hayan sido en su mayoría los puentes colgantes o los de fibra, las fibras estaban conformadas por tallos, ramas, pasto, paja y  cuero trenzado, según . Garcilazo (1604: p.143) se refiere a la técnica usada en la fabricación de los puentes,  nos dice entre otras cosas, que se trenzaban tres fibras para hacer la soga larga, luego se ataban los pedazos de madera y el piso era
entretejido para ofrecer resistencia.

También destaca el relato que los puentes colgantes eran construidos de a pares, la explicación que algunas fuentes quieren dar es de que un puente era para uso del Inca y su embajada, y el otro para el común, con este detalle se nos recuerda que la dualidad fue una característica en la organización social y administrativa del mundo andino tratando de interpretar que el manejo espacial se dio por las mismas razones, cosa que pareciera ser un tanto forzado, acaso no sería mas lógico pensar que el deterioro frecuente y el uso permanente obligaba a mantener puentes en reserva?

El  tema de la arquitectura Inca, entorno al Camino Real y a los edificios, asociados a él, resulta fascinante, comúnmente se le ha descrito como monumental y de fina mampostería, pareciera que el propósito de estos constructores fue el de crear pueblos y ciudades, de adobe o de piedra, distinguiendo  la simetría de las construcciones, así como la utilización de elementos arquitectónicos. Los techos de estas construcciones, por ejemplo,  han despertado el interés de famosos estudiosos como Gasparini y Margolies (1977) quienes se han referido a sus inclinaciones  así como a sus complejas cubiertas. Craig Morris (1999) seña que los edificios más grandes fueron  las Kallankas, las que miraban en su mayoría a las plazas abriendo sus puertas hacia un lado, destinados como sostiene el autor a albergar gente de paso o a desarrollar ciertas ceremonias.

El muro o Kancha cercaba los patios en cuyos alrededores se ubicaban los edificios más comunes, los  que constaban en algunos casos de más de una unidad. Sin lugar a dudas la planificación de ciudades tenía fines funcionales y los fundamentos ideológicos, religiosos o sociales determinaban la ubicación de sus estructuras ya sean urbanas o ceremoniales.

En el largo y bien dotado camino, los españoles hallaron además de oro y plata, ropa acopiada “liada en fardos arrimados hasta los techos de las casas” almacenaje que  reconocemos debe haberse dado en los tambos ubicados a la vera de los caminos, ubicados a un día de distancia unos de otros (entre 3 y hasta 5 leguas), atendidos por mitayocs   destinados  para alojar a los viajeros, tenían depósitos para almacenar comida, leña, ropa y otros bienes; pareciera que pudieron haber existido desde los tiempos anteriores a los Incas y en algunos casos hasta las llamadas fortalezas, de diversos tamaños y con funciones especializadas, posiblemente cumplieron un rol similar.

La Crónica de Guamán Poma (1617:1093) señala que estuvieron entre poblados y ciudades a lo largo de los caminos pero debemos considerar la información proveniente de la visita de Garcí Diez de San Miguel (1564) donde el autor señala que los Tampus, además de destinarse a hospedar a los viajeros debían entenderse como “cabeceras” o pueblos principales a los que Murra (1978) agrega que desde ellos, los señores locales regían subdivisiones políticas de los alrededores, quedando de esta manera confirmada su función administrativa, además de las ya conocidas producción de bienes, actividades ceremoniales, explotación de recursos, actividades militares y residencia. Cobo (1653; p.130) nos brinda una descripción: “En lo que toca a su traza y forma, eran grandes Casa y Galpones de solo una pieza, larga de ciento hasta trescientos pies, y ancha treinta a los menos y a lo mas cincuenta, toda descombrada  y escueta, sin divisiones de aposentos, ni apartamiento y con dos o tres puertas, todas en la una acera a iguales trechos…”
Pareciera ser que la descripción esta referida a una Kallanka grande que a veces es parte del tambo y tal como lo hemos anotado líneas arriba clasificarán el conjunto de edificios que representan la arquitectura de poder.

Sin duda los tambos cumplieron con la función de almacenaje y el cuidado de aquello que sirviera para un correcto manejo y expansión del estado Inca, asociados a ellos debieron estar las qollqas, estructuras circulares para depósitos, y los corrales destinados al almacenamiento de camélidos.

A lo largo de la lectura de la Verdadera Historia de la Conquista aparecen referencias a postas, posiblemente para chaskis, adoratorios y puestos de control.

En las postas vivían los chaskis con sus familias y tanto Cobo como  Cieza fueron testigos oculares de  los “chaskiwasis”, unidades pequeñas frecuentemente ubicadas en los caminos principales formando en la ruta Cusco-Quito sistemas de control que aseguraban la comunicación en el Tahuantinsuyu.

En lo que refiere a los adoratorios, sólo mencionaremos que en el camino de la costa nos encontramos con dos importantes centros ceremoniales, Pachacamac y Chincha, y posiblemente en la ruta un sinnúmero de apachetas o montículos de piedras donde según Garcilazo (1609: p.148) también depositaban bolas de coca, tierra, palos, paja y hasta pestañas. Mientras que en el camino de la sierra el más importante y significativo espacio de culto estará ubicado en la ciudad del Cuzco que merecería una descripción detallada pero, tratándose de un estudio que tiene como objetivo principal destacar la importancia del camino no vamos a desarrollar el tema de los adoratorios.

En lo que se refiere a los puestos de control estos aparecen en el documento de la
referencia sobre todo en la ruta que vincula los puestos de peaje, cerca de Cajas donde se regulaba la cantidad de carga que ingresaba o salía de los poblados, así en la mayoría de los puentes se controlaba el acceso de la población y los guardianes cobraban el portazgo, las puertas de acceso simbolizaban que un régimen mayor que regía el tráfico de población y mercancías debió ser manejado por unidades administrativas destinadas para este fin. Para concluir quisiera anotar que el haber podido corroborar parte  de esta información en el mapa elaborado a inicios del XVIII y que presentamos a continuación me permiten asegurar que los caminos en el mundo andino no solo tuvieron una finalidad práctica por su uso y significado en el ordenamiento administrativo y social sino que la ruta trazada va más allá de lo puramente geográfico, el camino real nos permite acercarnos a un modelo de organización planificada que nos acerca a espacios geográficos distantes y a grupos humanos con funciones e identidades diferentes.

El hecho de que el tema del camino Inca haya impresionado tanto a cronistas como a  los viajeros que recorrieron el territorio nos lleva a pensar que además estos debieron formar parte de una organización religiosa que conducía a importantes lugares de culto y peregrinación.

El servicio que se realizaba a lo largo del camino ya sea de mantenimiento de puentes, tambos, fortalezas, campos agrícolas o simplemente para la transmisión de mensajes respondió posiblemente a un esquema ideológico que comprometía a una serie de funcionarios y un gran número de pobladores. Podríamos finalmente concluir que sirvió de vínculo y unión para los habitantes del nuevo mundo así como de control y conquista  para la administración virreinal.

 

BIBLIOGRAFÍA

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    1967    “La expedición de Hernando Pizarro a Pachacamac”. en Humanidades 1- PUCP. Lima
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  • Castelli González, Amalia
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    1553 La crónica del Perú, Madrid. 1962
    1553    El señoría de los Incas. Lima IEP, 1967
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    1653    Historia del nuevo mundo, B. A. E., Madrid 1964
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    1984    “Characteristics of a Mayor Inca Road in the Central Andes” en Tecnología, Urbanismos y Arquitectura de los Incas, Caracas.
                “El camino Inca”
  • Lumbreras, Luis Guillermo
    2004    Proyecto Qhapag Ñam 2002-2003, Lima. INC
  • Morris, Craig
    1978 “Huanuco Pampa: nuevas evidencias sobre el urbanismo Inca, Rvsta. Museo Nacional, Nº 44. Lima.
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    1980    Los Incas en  Historia del perú 2, Lima.
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  • Raymondi, Antonio
    1874 El Perú. Historia de la geografía del Perú, Lima.
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    1543 Ordenanzas de tambos. Revista Histórica Nº 3, Lima 1908.
  • Xerez, Francisco de
    1534    Verdadera relación de la Conquista del Perú…Crónicas de la Conquista, México, España, 1970.

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Se cumplieron 40 años del Primer Vuelo Transpolar Transcontinental y otras Hazañas

Con motivo de celebrarse el Cuadragésimo Aniversario de la llegada al Polo Sur de la Escuadrilla de la Fuerza Aérea Argentina, integrada por dos Aviones monomotor Beaver DHC-2 un avión Douglas C-47, el cual continuó su vuelo transantártico del lado opuesto al Sector Antártico Argentino se realizó una ceremonia alusiva a este trascendente hecho histórico en el Museo Nacional de Aeronáutica - Avenida Eva Perón 2200 (Ex-Av.Pierrastegui) - MORON - Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Estas páginas www.marambio.aq y www.fundacionmarambio.org, informa la Fundación Marambio, dan testimonios sobre la fundación de la Base Marambio de la Antártida Argentina y del accionar de la Patrulla Soberanía, hecho que difundimos por su trascendencia histórica y apoyo a la educación, debido a que está incluido en el Calendario Escolar (29-OCT-1969).
En virtud que muchos acontecimientos actuales, por distintos motivos, se relacionan con la Base Marambio; esto puede eclipsar la difusión de otros hechos relevantes del quehacer Antártico, o se comete la injusticia de no recordar acontecimientos dignos de destacar, que suelen quedar en el olvido.

Dicen que para alimentar la esperanza es necesario despertar la memoria y por tal motivo queremos destacar que nuestro país cuenta desde hace más de cien años con dotaciones antárticas integradas por científicos y personal de apoyo a sus actividades, que en el cumplimiento de sus funciones, soportan el extremo riesgo que impera en esas latitudes, lo que hizo que dieran sus vidas más de cien Argentinos en cumplimiento de su misión.

No solo tenemos que decir que el Sector Antártico Argentino es nuestro, sino que hay que avalarlo con nuestro accionar y presencia en toda su extensión, así lo entendieron nuestros antecesores, uno de ellos el General Hernán Pujato, al crear el Instituto Antártico Argentino, ampliando la actividad en la antártida continental y brindando un importante asesoramiento para que la Argentina cuente con un buque polar, el que fuera el Rompehielos General San Martín, que hizo que nuestro país sea uno de los más destacados en el apoyo a la ciencia en la Antártida a nivel nacional e internacional.

Fueron los hombres y buques de la Armada Argentina quienes surcaron sus aguas, entorpecidas por sus hielos, descubriendo lugares aptos para las investigaciones científicas, instalando faros, balizas, refugios, bases, etc., dando crecimiento a las operaciones antárticas en nuestros mares australes, cuando no lo hacían los buques de otras banderas.
Tenemos que reconocer también, por parte del Ejército Argentino, las instalaciones de Bases continentales, algunas por debajo del Circulo Polar Antártico, conectándose entre ellas por medio de patrullas terrestres utilizando vehículos y trineos con perros, por sobre montañas, mar congelado, glaciares, barreras de hielo, con sus tan temidas grietas, explorando e instalando refugios y bases.

Fue muy importante el accionar de la Fuerza Aérea Argentina en misiones terrestres y aéreas desde mediados del siglo pasado, con la culminación de la instalación en el Continente Antártico de la primera pista de tierra, que rompió el aislamiento con nuestra Patria Blanca, pasando a ser la puerta de entrada de la Antártida.

Cabe destacar, que la llegada de argentinos al Polo Sur es de gran trascendencia porque no solo tenemos que decir que el Sector Antártico Argentino es nuestro, sino recorrerlo y explorarlo en su inmensidad, pisar su suelo, vivir sobre nuestra tierra, llegar hasta el último confín de la misma.

Así lo comprendieron aquellos que llegaron a él en riesgosas operaciones; el vuelo polar comandado por el Almirante Hermes Quijada (6-ENE-1962), la patrulla terrestre polar realizada con trineos tirados con vehículos especiales al mando del General Jorge Edgard Leal (10-DIC-1965) y la realizada hace pocos años utilizando siete motos de nieve, al mando del Teniente Coronel Víctor Figueroa (5-ENE-2000), como así también el vuelo polar y transpolar (3-NOV-1965) comandado por el Vicecomodoro Mario Luis Olezza el cual recordamos en esta nota, cuyos detalles se mencionan a continuación.

Suscribe este documento, el

Dr. Juan Carlos LUJAN
Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB)
Presidente Fundación Marambio
Paraná 6656 - CARAPACHAY - CP 1605
Buenos Aires - ARGENTINA
lujan@marambio.aq
www.marambio.aq
Telefono 54 11 4766-3086

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PRIMER VUELO TRANSPOLAR TRANSCONTINENTAL:

Desde un principio la Fuerza Aérea Argentina comprendió el papel preponderante que la aviación tendría en el Continente Antártico.

Además de las importantes misiones de traslado de pasajeros, carga, correspondencia; rescate y evacuación de enfermos, reconocimiento glaciológico y meteorológico, apoyo a la ciencia en general, etc., siempre estuvo presente en la planificación de los hombres de la Fuerza Aérea la posibilidad de realizar vuelos transpolares con el objeto de abrir nuevas rutas aéreas que acercaran a la Argentina con otros países de Oceanía y Oriente a través de la Antártida.

El “Primer Vuelo Transpolar Transcontinental”, que estuvo al mando del Vicecomodoro D. Mario Luis Olezza, líder y alma mater de esta empresa, se realizó en noviembre de 1965 por un avión bimotor Douglas C-47, matrícula TA-05, denominado “El Montañés”, que había partido de la I Brigada Aérea con asiento en El Palomar, provincia de Buenos Aires, el 20 de septiembre de 1965 con destino a Rió Gallegos en la provincia de Santa Cruz.

Este avión fue modificado y preparado para esta misión por Ingenieros y Técnicos Argentinos, bajo la responsabilidad del Capitán Ricardo Ferluga, que entre otras modificaciones cambiaron sus motores originales por los de los cuatrimotores DC-4, le agregaron en su cono de cola una turbina Turbomeca Marbore II del reactor de caza Morane Saulnier MS-760 París, y se le instaló soportes para el empleo de cohetes Jatos para darle mayor empuje en el despegue y se transformó en una máquina aérea que tenia los tres tipos de impulsores que se conoce en el mundo; explosión, turbina y cohete.

Después de unos días en espera de condiciones meteorológicas favorables, el avión despegó rumbo a la Antártida con destino a la Base Matienzo, anevizando el 27 de septiembre; desde donde realizó algunos vuelos de reconocimiento y lanzamiento de carga y correspondencia en paracaídas sobre las bases Brown, Decepción y la Base Chilena Aguirre Cerdá.
Como en otras oportunidades, apoyaron la travesía del TA-05, los aviones Avro Lincoln matrícula B-022, el anfibio Grumman Albatros matrícula BS-02 y el Douglas C-54, matrícula TC-48, que mientras permaneció sobrevolando la Base Matienzo, arrojó en paracaídas 2500 kg. de carga sobre la Barrera de Larsen que rodeaba la misma.

El día 2 de octubre de ese mismo año el TA-05, pese a que tenía inconvenientes técnicos en uno de sus amortiguadores, partió hacia la Base Belgrano, ubicada en la Barrera de Hielos Filchner en los 77º50'S y 38º32'W para realizar la búsqueda del avión Cessna 180 U-17A, matrícula AE-205 del Ejército Argentino, denominado “Alita de Cuero”, accidentado en la ruta de la Base Belgrano a la Base Científica de Ejército Sobral, ubicada unos 420 km. más al sur, trasladando en este vuelo al Coronel Jorge Edgard Leal, que días después, comandó la primer expedición terrestre al Polo Sur.

Después de dos días de intensa búsqueda del avión accidentado y cuando quedaban pocas esperanzas de su localización, a setecientos metros del mismo, fueron localizados el piloto, Sargento Ayudante Julio Germán Muñoz , junto al Teniente Adolfo Eugenio Goetz, Sargento 1º Adolfo Oscar Moreno y Cabo 1º Isabel Leonardo Guzmán, quienes al no poder comunicarse se encontraban desahuciados al no saber que los estaban buscando e intentaban regresar a la Base por sobre la barrera de hielo, en una zona de grietas ubicadas a 86 km. del punto de partida.
Ante la imposibilidad de realizar un anevizaje en el lugar, desde el TA-05 se les arrojaron cinco bultos con alimentos y equipos necesarios para la supervivencia que les permitió continuar la marcha; anevizando en la Base Belgrano, con el amortiguador izquierdo roto, pero con la satisfacción del deber cumplido.

Ante esta emergencia surgida por el TA-05, el avión cuatrimotor Avro Lincoln, matrícula B-002, cumpliendo la Orden de Operaciones “Socorro”, después de un segundo intento despegó de la Base de Río Gallegos el día 29 de octubre de 1965, sobrevoló la Base Belgrano durante treinta minutos y arrojó varios bultos en paracaídas, entre ellos elementos necesarios y repuestos para reparar la avería del TA-05, regresando de esta proeza a Río Gallegos, después de haber recorrido por sobre mar y hielos 6700 km durante 20 horas y 37 minutos de vuelo.

Ese mismo día, con la información meteorológica de la ruta brindada por el avión Avro Lincoln B-002, se le unieron en la Base Belgrano al TA-05 los dos pequeños aviones monomotores DHC-2 “Beaver” matrículas P-05 y P-06, provenientes de la Base Matienzo, que cubrieron una distancia de 1800 km. en 10 horas y 30 minutos de vuelo.

Antes de emprender el vuelo hacia el Polo Sur, el C-47 TA-05 y los Beaver P-05 y P-06, instalaron un depósito de combustible en los 84ºS y 40ºW, para el apoyo a la expedición terrestre Argentina, que había partido el 26 de octubre rumbo al Polo Sur.

El día 3 de noviembre de 1965 los tres aviones partieron de la Base Belgrano arribando al Polo Sur, a los 90º de latitud sur, después de nueve horas de vuelo, cuando la temperatura era de 55º C bajo cero, cumpliéndose así una hazaña sin precedentes, la primera etapa de esta arriesgada misión.

Los tripulantes del avión Douglas C-47 TA-05 fueron el Comandante Mario Luis Olezza, el Capitán Carlos Felipe Bloomer Reeve, 1er.Teniente Roberto Tribiani, Suboficial Principal Guillermo Hausser, Suboficial Ayudante Miguel Amado Acosta, Suboficial Ayudante Juan Carlos Rivero, Cabo 1º Gerardo Mateos, Sargento Ayudante EA Julio Germán Muñoz.
Los tripulantes del avión Beaver DHC-2 matrícula P-05 fueron el 1er. Teniente Eduardo Fontaine y el Suboficial Principal Juan Carlos Nasoni y del Beaver P-06, el Comandante Jorge R. Muñoz y el 1er.Teniente Alfredo Abelardo Cano.

Cabe destacar que esta hazaña en los hielos antárticos no tuvo la repercusión que merecía en la opinión pública en general, en virtud que en el Caribe, ocurría el accidente aéreo que enlutaba a los argentinos, donde desaparecieron a bordo del avión TC-48, su tripulación y pasajeros, entre ellos, más de medio centenar de jóvenes cadetes de la Escuela de Aviación Militar.

El 11 de noviembre el avión Douglas C-47, matrícula TA-05 continuó solo su vuelo transantártico con rumbo norte, hasta la Estación McMurdo de los Estados Unidos, ubicada del lado opuesto al Sector Antártico Argentino, a las orillas del mar de Ross, donde anevizó después de cinco horas y media de vuelo, completando de esta forma la primera travesía de la Antártida por parte de un avión argentino.

Días después, el 25 de noviembre el TA-05 despegó de McMurdo sobrevolando el Polo Sur, donde se le unió a los monomotores Beaver P-05 y P-06 que habían permanecido en la Estación del Polo Sur; aterrizando en la Base Belgrano luego de recorrer 2.822 km. en un tiempo de vuelo de casi catorce horas, para finalmente regresar en vuelo a la Base Matienzo, Río Gallegos y Buenos Aires.

Los Beaver tuvieron que hacer escala en la Base Sobral debido a las condiciones meteorológicas adversas que se presentaron en la ruta y finalmente arribaron a la Base Belgrano el 28 de noviembre.

Luego de realizar algunos vuelos en la zona, los monomotores fueron desarmados y embarcados en el Rompehielos ARA "General San Martín" con destino a Buenos Aires.

El 8 de diciembre el TA-05 voló desde la Base Belgrano a la Base Matienzo y el día 18 de ese mismo mes cubrió la última etapa entre Base Matienzo y la Base Aérea Río Gallegos, completando así el Doble Vuelo Transpolar Transantártico y el apoyo a la primera Patrulla terrestre al Polo Sur, dando por terminada la Operación SUR-CAMA.
MISIÓN CUMPLIDA.

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ESPAÑA, PAMPLONA: COLOQUIO INTERNACIONAL DE CULTURA MAYA Y EGIPCIA

Coloqio Internacional Coloqio Internacional Coloqio Internacional Coloqio Internacional


De izquierda a derecha,Conrado Escobar, teniente de alcalde del ayuntamiento de Logroño; Dr.Andrés Ciudad, presidente de la Asociación Española de Estudios Mayas y copresidente del coloquio; José Iribas, teniente de alcalde del ayuntamiento de Pamplona; Juan Ramón Corpas, consejero de cultura y turismo del gobierno de Navarra; Pedro Burillo, rector de la Universidad Pública de Navarra; Consuelo Vázquez, directora de programas de la comisión española de la UNESCO; Dra.Maria Luz Mangado, presidenta de la Fundación para la investigación y divulgación del Antiguo Egipto (FIDAE) y copresidenta de los coloquios; y Santiago Vivanco, presidente de la Fundación Dinastía Vivanco y vicepresidente de FIDAE.


 

RESUMEN DE LAS PONENCIAS MAYAS

Las sesiones comenzaron con una valoración teórica de las tendencias urbanísticas en el área maya y su comparación con la tradición urbana mesoamericana, a cargo de George L. Cowhill. En ellas se documentó la unidad de la tradición y las manifestaciones regionales de la ciudad.

Dominique Michelet argumentó que tal tradición se fundamenta en el culto a los antepasados, y que se inicia con los cultos de casa y de familia para ir creciendo a lo largo de la historia en rituales más complejos que sancionasen la existencia de los núcleos urbanos, con grandes instancias a la continuidad.

Una conclusión confirmada por Arien y Diana Chase, quienes postulan que la fundación de las ciudades mayas tuvo tres etapas que no siempre tienen que estar presentes en todas ellas: una fundación ideológica a base de Grupos E, una fundación dinástica con la aparición de reyes nombrados y unas dinastías y una fundación administrativa de mayor complicación urbana.

El paisaje cambiante en el norte del área maya y las expectativas económicas, llevan a la conclusión a Rafael Cobos al hecho de que las ciudades se fundan aquí en base a las condiciones ecológicas, de modo que se establecen en torno a las escasas fuentes de agua.

Ek´Badem se puede considerar un caso aparte, ya que estamos ante un acontecimiento de refundación de la ciudad,  con la aparición de un núcleo dinástico y un cambio dramático en la estructura y volumetría de la ciudad, según defienden Leticia Vargas y Víctor Castillo.

De nuevo William y Bárbara Fash insisten en la categoría de ancestros fundador como un elemento esencial en la fundación  de las ciudades, en este caso de Copán. Aunque con una planificación diferente a otros núcleos urbanos de su entorno, el antepasado dinástico puede haber sido claro en la fundación del centro.

Los grupos E, ya mencionados, constituyen para Juan Pedro Laporte y Mª Josefa Iglesias el núcleo básico en que se fundamentan la población de más unidades en el sureste de Petén. Acrópolis y juegos de pelota acompañarán más tarde, como rasgos básicos a la ciudad, definiendo una importancia ideológica en todos los procesos internos en la región.

Andrés Ciudad y Alfonso Lacadena se centran en un acto de fundación, el de Machaquila. Aseguran que su fundamento es la presión política que ejercen antiguos poderes políticos de la región, que dirigen a las élites a trasladarse a la zona de Machaquila, de manera que es un centro fundado ex novo en el clásico tardío, hacia el 650 d.c.

Norman Hammond asegura que el motivo y el ritmo de fundación de La Milpa no es el mismo, sino que obedece a un largo proceso de ocupación donde una pequeña aldea, de modo que su urbanismo se puede seguir con mayor precisión.

Aguateca es la ciudad gemela de Dos Pilas, que fue fundada por los gobernantes como una segunda corte. Takeshi Inomata y Daniela Triadan argumentan su función de corte por la naturaleza de las edificaciones monumentales y por estar emplazada en una posición defensiva que hace de esta una fundación dirigida a la conservación de las élites.

Marcus Winter documenta cuan diferente es el proceso de fundación en Monte Albán, cuyo origen según este investigador puede haber sido de índole comercial, aunque discute en profundidad la teoría de que una confluencia de poderes políticos en otros centros de la región se hayan decidido a fundar una ciudad neutral.

El Epiclásico es un momento de grandes movimientos posicionales y de cambio profundo en el sistema cultural mesoamericano, cambio que se deja ver en el traslado de Tula Chico a Tula, de modo que se trata de una refundación que Richard Dile ha desvelado.
Por último, Michael Smith se fija en la tradición urbana en el altiplano y en los centros de fundación en Tenochticlan.

VII MESA REDONDA DE LA SOCIEDAD DE ESTUDISO MAYAS.

Celebrada en el Planetario de la ciudad española de Pamplona entre el 5 y 8 de septiembre de 2005.

Ponencias egipcias

La jornada del día 7 comenzó con las ponencias dedicadas a Grecia, con A. Domínguez (Universidad Autónoma de Madrid) y Roma, de la mano de U. Espinosa (Universidad de La Rioja) expusieron las colonizaciones del mundo clásico a lo largo de las etapas históricas. En cuanto a la fundación de las ciudades fenicias, J. A. Zamora, del CSIC, resaltó que todas tienen un carácter comercial y pueden estudiarse en el sur de la Península Ibérica y en Ibiza, destacando que en todos los contextos históricos abunda el material egipcio y egiptizante, incluso en el yacimiento de Castejón (Navarra), en el norte de España.

Iniciando las sesiones en relación al antiguo Egipto, J. Padró (Universidad de Barcelona) expuso toda la historia urbanística de la ciudad de Oxirrinco, como ejemplo urbano egipcio excepcional.
En cuanto a Tell-El Amarna, S. Alegre (FIDAE) dijo que la ciudad tiene una historia controvertida, la de una urbe de nueva planta que nos aporta el gusto estético y las nuevas decisiones de un soberano egipcio, Akenaton, que fracasó en su intento de reforma radical, pues Egipto volvió otra vez a la tradición con Tutankamon. H. Zhaki, de la Universidad de El Cairo, desarrolló su ponencia sobre Tebas, ciudad que existía desde el Imperio Antiguo, aunque fueron los faraones de la dinastía XVII y XVIII los que hicieron la urbe más fascinante del mundo antiguo. Fueron  Ramses I y Ramses II los que impusieron la grandeza de la ciudad, con su acrópolis, en la orilla este, y la necrópolis en la orilla oeste.

Mª L. Mangado (FIDAE), por su parte, expuso que la confluencia del Faro de Alejandría, construido bajo el reinado de Ptolomeo II, en la isla de Faros (de ahí su nombre) condicionó el elemento arquitectónico en muchas ciudades de las costas del mundo antiguo, como es el caso de La Coruña (España), con su faro aun en funcionamiento.

Por la tarde, T. Soria y J. de la Torre, de la ASADE, nos condujeron al sorprendente mundo de las Deir el-Medineh, la ciudad de los artesanos de Tebas y a las ciudades surgidas como causa de la construcción de las pirámides egipcias.

Finalmente, concluyó la jornada y la Mesa redonda, I. López (Universidad Pública de Navarra), con una charla centrada en la disciplina pedagógica, sobre los Per-Anj, escuelas de la antiguas Menfis, Tebas y Alejandría.
En todo momento, durante estas jornadas hubo un elevado número de asistentes que siguieron con gran interés todas las charlas, lo que se reflejó en una activa participación y animado debate con los ponentes.

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Andrés Mendieta

Manuel Mauricio W. Serrey

El médico que combatió en Salta al cólera en 1886

 

Por Andrés Mendieta

“El que dice: Amo a Dios, y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a
Dios, a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve? Este es el mandamiento que     
hemos recibido de Él; si el que ama a Dios debe amar también a sus hermanos”.   
                                                         

Leyendo a San Juan encontramos este pensamiento que nos llama a la reflexión. ¿Estamos cumpliendo con el amor al prójimo o atacándolo permanente con falacias y preocupados en la vida del mismo –aunque sea amigo- para resaltar sus traspiés para ridiculizarlo?
La entrega que habla el apóstol pareció que se hizo carne en la profesión que abrazó el doctor Manuel Mauricio Wardbusku Serrey, distinguido médico y polígloto, quien llegó a Salta traído a la fuerza por el caudillo catamarqueño Felipe Varela.  Serrey nacido en Memel, actualmente conocida como Kláipeda (ciudad del oeste de Lituania, es un puerto pesquero a orillas del mar Báltico) procedía del hogar conformado por el barón Manuel Wardbusku de Serrey y de doña Berta Esther Rössen. Después de llegar a la Argentina se radicó en La Rioja donde contrajo enlace con doña Clarisa Dávila y ya en Salta, por los motivos ya expuesto, tuvo aquí dos hijos: Conrado, lexicógrafo, apasionado por el idioma castellano; y Carlos quien llegó a ocupar una banca en el Congreso Nacional y a destacarse en el campo de las letras y como jurista.
Manuel Serrey –dominaba el hebreo, latín, griego, sánscrito, francés, inglés y castellano- durante la epidemia de cólera que azotó a la provincia en 1886 trabajó denodadamente en Metán y Campo Santo donde el flagelo asumió caracteres más graves.

 

SERREY Y LA MONTONERA

El doctor Manuel Mauricio Serrey, surge de la escasa documentación existente, hizo sus estudios de medicina en la Universidad de Koenigsberg (Prusia) y en Berlín (Alemania), graduándose en 1848. Por sus ideas republicanas debió expatriarse en momentos en que se producían los sucesos revolucionarios en ese mismo año. Llegado a América se estableció en La Rioja donde practicó el arte de curar.
Felipe Varela, cuerpeando las tropas mitristas, se unió con Elizondo –después del combate de Pozo de Vargas- para esconderse en las alturas de la chilena Antofagasta (entonces pertenecientes a Bolivia) y desde allí bajó a Salta donde esperaba proveerse de armas y alimentos. De paso por La Rioja incorporó a su vanguardia por la fuerza al médico Serrey.
En aquellos tiempos gobernaba Salta Sixto Ovejero quien, sabedor que al caudillo catamarqueño lo perseguía de cerca al coronel Octavio Navarro, no supuso que la ciudad fuera atacada por los vándalos de Varela. Pero, sólo cuarenta minutos fue defendida Salta y por espacio de una hora la ciudad estuvo situada en poder de los montoneros, quienes prosiguieron viaje a Jujuy.
En esas circunstancias de confusión sirvió para que Manuel Serrey se agenciara para escapar de las huestes de Felipe Varela.

EL MEDICO SERREY

Establecido ya en esta ciudad  se dedicó a ejercer su profesión especialmente en los sectores más indigentes, gratuitamente.
En 1886 los soldados del Regimiento 5 de Línea que habían acantonado en Metán, procedente de Buenos Aires para reemplazar al Regimiento 10, transmitieron el cólera (mal cuyos  indicios se exterioriza con diarrea y la pérdida de líquidos y sales minerales en las heces, vómitos, sed intensa, calambres musculares, y en ocasiones, fallo circulatorio) a una vendedora ambulante. Esta enfermedad se extendió en toda la provincia. La ciudad capital, Cerrillos, Chicoana, Rosario de Lerma, La Viña, Guachipas fueron los lugares más castigados por la enfermedad. Tanto en Metán como en Campo Santo se ocupó en trabajar Serrey  enviado por el entonces gobernador Martín Gabriel Güemes, nieto del prócer; mientras que el presidente del Consejo Nacional de Higiene se fugó a los Valles Calchaquíes.
En la vida de Manuel Serrey no todo fue color de rosas. No al haber revalidado su título se le prohibió ejercer la profesión a la que tanto había dado.
Ocupó cátedras de lenguas en el Colegio Nacional en mérito al predominio de diferentes idiomas. A través de la figura del germano Manuel Mauricio  Wardbusku Serrey se tributa un sentido homenaje a todos aquellos inmigrantes que llegaron a este suelo y con sus esfuerzos lograron, junto a los criollos, construir la gran nación argentina y, a las autoridades provinciales y nacionales les recuerdo aquellas palabras de Nicolás Avellaneda: “Los pueblos que olvidan de sus tradiciones pierden conciencia del destino. Y los que se apoyan sobre sus tumbas gloriosas, son los que mejor preparan el porvenir”.
Hasta una próxima.

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