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ARGENTINA, BUENOS AIRES: SIGUIENDO LA TRADICIÓN
DE SU FUNDADOR, DR. RENE FAVALORO, LA FUNDACIÓN FAVALORO
INCORPORO EN SU CENTRO DE VIDA, LA PRACTICA DE LOS MILENARIOS
QI GON Y TAI CHI CHUAN
Dr. René Favaloro
Desde este mes en el Centro de Vida de la
Fundación Favaloro se ha incorporado la práctica
de Qi-Gong y Tai-Chi-Chuan. El Qi-Gong (se pronuncia “chikung”
y literalmente significa “ejercicio de respiración”)
es una técnica con 4.000 años de antigüedad
originaria de China.
Practicada regularmente colabora en el control de los factores
de riesgocardiovasculares, tales como la hipertensión
arterial, tabaquismo, el estrés mental, entre otros males.
La técnica del Qigong busca un desarrollo del control
mental que ayude a superar los problemas físicos.
Estudios científicos han observado beneficios
en la salud y calidad de vida en practicantes
con y sin enfermedades cardiovasculares. Es posible citar mejorías
en la coordinación de movimientos, flexibilidad, bienestar
psicofísico y en el equilibrio personal y la integración
con el medio.
La práctica de QI-GONG enfatiza principalmente
el relajamiento del cuerpo, adoptando una postura cómoda,
regular la respiración, tornando a ésta suave
y rítmica así como concentrar la mente en la observación
de la rspiración y la coordinación del movimiento
Esta actividad debe ser realizada en directa supervisión
de un maestro idóneo. Es bueno reiterar que lo importante
de esta técnica, es la respiración (la palabra
Qi significa tanto energía como aire o respiración)
que impulsa y dirige la energía del cuerpo a través
de la sangre. Por eso la respiración activa debe ser
muy profunda, desde el abdomen, para que así la sangre
pueda llegar hasta los finos capilares de las extremidades.
Sorprendentemente, ya en los textos más antiguos de la
medicina china se considera a la sangre como el resultado del
equilibrio de una parte blanca y una roja. Si en menor la parte
blanca, el cuerpo decae por falta de ki y se presentan infecciones
y enfermedades; y es menor la roja habrá falta de vitalidad
y anemia. Es el equilibrio del yin y el yang, siempre presente
en todas las manifestaciones de la vida. Pues bien, las técnicas
respiratorias del Qigong favorecen esa estabilidad.
La antigua tradición de la China define
bellamente al Ta Chi Chuan como el arte de ocultar la dureza
dentro de la suavidad, como una aguja envuelta en algodón.
También se la ha definido como meditación en movimiento.
El trabajo del Tai Chi Chuan está dirigido al desarrollo
de la energía interior, mediante la suavidad unida a
la intención.
Para mayor información o inscribirse
en estos cursos, deben dirigirse a la Fundación Favaloro,
Centro de Vida, Presidente Luis Sáenz Peña 265,
Buenos Aires, Argentina, teléfono
54-11-4378-1200/1300 - Interno 3, de lunes a viernes en el horario
de 8.30 a l5.30
HISTORIA DE LA FUNDACIÓN FAVALORO
La "Fundación Favaloro para la
Investigación y la Docencia Médica" se creó
en 1975, cuatro años después del regreso de René
G. Favaloro de Estados Unidos. Favaloro había trabajado
la última década en la Cleveland Clinic de Ohio,
donde desarrolló la contribución fundamental de
su carrera: la cirugía del bypass aortoroconario o de
revascularización miocárdica, un hito en la historia
de la enfermedad coronaria. En 1971, después de rechazar
innumerables ofertas para trabajar en ese país, decidió
volver a la Argentina con el propósito de organizar en
Buenos Aires un centro de excelencia en cirugía cardiovascular
que combinara la asistencia médica con la docencia y
la investigación, de acuerdo con los lineamientos de
la Cleveland Clinic.
Investigación y docencia
En los comienzos, Favaloro realizaba su práctica
médica en el Sanatorio Güemes. Poco a poco fue gestando
la idea de formar un equipo de investigación. En 1974
le encomendó al doctor Ricardo Pichel, actual Rector
de la Universidad Favaloro, el desarrollo de esta área.
En 1978, la Sociedad de Distribuidores de Diarios Revistas y
Afines (SDDRA) hizo posible el comienzo de las actividades de
investigación y docencia. Durante varios años,
Favaloro financió con sus propios recursos la mayor parte
de los gastos. En 1980 se creó el Departamento de Docencia
e Investigación de la Fundación Favaloro a cargo
de Pichel. Ese año, con la colaboración del Departamento
de Órganos Artificiales de la Universidad de Utah -a
cargo de Willem Kolff-, se implantó en la Fundación
Favaloro el primer corazón artificial en un ternero.
Entre 1980 y 1982 se implantarían 16 corazones artificiales
en terneros.
Favaloro brindó siempre todo su apoyo
y colaboración a los investigadores, quienes contaban
con plena libertad para ejercer sus tareas. Estaba convencido
de que sin investigación -y en especial, investigación
básica- no era posible el desarrollo de la medicina.
Con el tiempo el Departamento de Docencia e investigación
se convertiría en el Instituto Universitario de Ciencias
Biomédicas, y la División de Investigación
Básica en Instituto de Investigación en Ciencias
Básicas. En la actualidad, la mayor parte de las actividades
de docencia e investigación de la Fundación se
desarrollan en la Universidad
Favaloro.
La filosofía de su Facultad de Ciencias
Médicas está expresada en su credo:
Asistir sin investigar es condenar al
paciente a una medicina inmovilizada en el tiempo;
Pero investigar sin el rigor científico
garantizado por el ejercicio de las ciencias básicas,
no siempre es investigar, sino emprender aventuras sin ideas
directrices y muchas veces incompatibles con la ética;
Pero investigar sin educar, no sólo
traiciona la esencia del acto creador sino que priva a las
generaciones futuras de la riqueza invalorable de descubrir
su propio potencial creativo;
Pero educar sin comprometer a quien se
educa con la realidad social de su tiempo tampoco es educar,
sino entrenar profesionales diestros, cuyas destrezas de poco
han de servirle si a causa de su miopía social no puede
ponerlas al servicio de quienes más las necesitan.
Asistencia médica
En el campo asistencial, Favaloro introdujo
la cardiología moderna en la Argentina y fue pionero
en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades coronarias.
En 1980 el equipo de Favaloro realizó el primer trasplante
cardíaco del país en el Sanatorio Güemes
con una sobrevida prolongada. En 1990 realizó el primer
transplante cardiopulmonar del país.
En 1979 se colocó la piedra fundamental del Instituto
de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICyCC).
Favaloro quería crear un centro médico de excelencia
que estuviera al alcance de toda la comunidad y donde pudiera
formar una nueva generación de cardiólogos y cirujanos
que fueran capaces de resolver los problemas con conocimientos
de primer nivel. Ricardo Pichel y Guillermo Masnatta trabajaron
incansablemente en este proyecto.
La tarea asistencia continuó a partir
de 1992 en el Instituto de Cardiología y Cirugía
Cardiovascular (ICyCC), que abrió sus puertas ese año.
Al proyecto se sumaron especialistas como los doctores Luis
Suárez y Branco Mautner. En la actualidad es un centro
polivalente, donde, con el lema "tecnología de avanzada
al servicio del humanismo médico" se brinda diagnóstico
y tratamiento para afecciones en numerosas especialidades médicas.
También se organizan cursos, seminarios y congresos médicos,
entre los que se destaca "Cardiología para el Consultante",
que tiene lugar cada dos años, y programas de prevención
de la salud para el público en general.
Además de los grandes aportes en cirugía
cardiovascular y en cardiología intervencionista, Favaloro
desarrolló junto a su equipo una importante labor docente.
Más de cuatrocientos cincuenta profesionales, provenientes
en su mayoría de todos los puntos cardinales del país
y de América Latina se formaron bajo la supervisión
de Favaloro en su fundación, la mayor cantidad de residentes
formados en un solo centro. En la actualidad, muchos de ellos
son jefes y directores de servicios de cardiología de
reconcida trayectoria. El deseo de Favaloro de ser recordado
"como docente más que como cirujano" se hace
realidad cada vez que un paciente es atendido por uno de sus
discípulos.
Toda la tarea desarrollada contribuyó
y contribuye a elevar el nivel de la especialidad en beneficio
de los pacientes, quienes, al igual que en los tiempos de René
Favaloro, siguen siendo los únicos privilegiados en su
fundación.
COLOMBIA, BOGOTA: EN EL
INSTITUTO DE INMUNOLOGÍA, PESE A SU PREOCUPANTE SITUACIÓN
FINANCIERA, HALLARON LA VACUNA SINTETICA CONTRA EL VIRUS DEL
PAPILOMA HUMANO, CAUSANTE DEL CANCER DE CUELLO UTERINO. EL HALLAZGO
FUE REALIZADO POR
EL DR. MANUEL ELKIN PATARROYO
Dr. Manuel Elkin Patarroyo
Un equipo
de especialistas liderados por el Dr. Manuel Elkin Patarroyo
de la Universidad Nacional de Colombia descubrieron un
método que prescinde la citología para la
detección temprana del cancer de cuello uterino
y hallaron vacunas sintéticas contra el virus del
papiloma humano, causante de la enfermedad.
UNA SOLA GOTA DE SANGRE
El examen de una sola gota de sangre podría
convertirse en la mejor herramienta para la detección
temprana del cáncer de cuello uterino y el aliado número
uno de millones de mujeres en el mundo amenazadas por esta enfermedad,
que con 500 mil nuevos casos cada año constituye, entre
la población femenina, la segunda causa de muerte por
cáncer.
La noticia, que el próximo primero de
diciembre será destacada en la prestigiosa revista Journal
of Medicinal Chemistry, de la Sociedad Química Americana,
no provendrá esta vez de los grandes centros oncológicos
estadounidenses o alemanes. El reporte de este hallazgo, al
contrario, se encuentra fechado en Bogotá y tiene nombres
propios: la Fundación Instituto de Inmunología
de Colombia, el Instituto Nacional de Cancerología y
la Universidad Nacional de Colombia, socios en una batalla preventiva
de mayor alcance contra el cáncer de útero que
tiene como norte la creación de una vacuna sintética
capaz de neutralizar el Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable
de la mayoría de los tumores malignos que se desarrollan
en esta zona.
Por ahora, el descubrimiento de este nuevo método
de diagnóstico precoz del cáncer de cérvix
(cuello uterino), nombre científico de la enfermedad,
ha sido el fruto de un paciente trabajo de más de cinco
años, ejecutado por nueve científicos de las aludidas
entidades de investigación, y constituye un nuevo hito
dentro de la inmunología colombiana.
Las ventajas respecto a la confiabilidad de
este hallazgo son más que contundentes: un 92% de certeza
en el diagnóstico, cifra que prácticamente permite
convertir la citología vaginal en un examen complementario
destinado a reconfirmar la presencia en el organismo de este
tipo de cáncer.
En la actualidad, solo un 20% de las mujeres
mayores de 14 años se someten periódicamente a
exámenes de citología, lo que deja al 80% restante
en situaciones de extrema vulnerabilidad a detecciones tardías
de esta clase de cáncer, considerado por la Organización
Mundial de la Salud como el quinto más común del
mundo.
El nuevo método, avalado por la comunidad
científica internacional, se basa en el uso de una proteína
del Virus del Papiloma Humano. Codificada con el nombre E7,
esta molécula del virus descontrola el ciclo de las células
que infecta. A partir de allí, los investigadores hacen
un minucioso seguimiento al comportamiento de estas células,
a fin de detectar el desarrollo de anticuerpos. Si estos aparecen
y actúan contra las proteína del virus, queda
claro que se está ante un paciente que viene desarrollando
el cáncer de útero.
Otra de las ventajas de este nuevo procedimiento
tiene que ver con la escasa muestra de sangre que requiere el
examen. Según los investigadores, una cuarta parte de
una gota de sangre es suficiente para la realización
de un diagnóstico llamado a fortalecer los programas
de prevención del cáncer de cuello uterino, por
su comodidad para la paciente.
Para Manuel Elkin Patarroyo, director de la
Fundación Instituto de Inmunología de Colombia
y docente de la Universidad Nacional desde 1972, se trata de
un mecanismo de detección que por su bajo costo y, ante
todo, por su fácil realización, resulta atractivo
para los casi 2.000 millones de mujeres de todo el mundo que
hoy en día se muestran poco proclives a las citologías
vaginales, coronado todo por el elevado grado de certeza (o
especificidad) estimado en 92%. Para el prestigioso científico
colombiano, los exámenes de citología serían
ordenados únicamente a aquellas pacientes que den positivo
en los exámenes de sangre.
Manuel
Elkin Patarroyo, con un facsimil de la revista International
Journal of Cancer, que registró la vacuna sintética
contra el Virus del Papiloma Humano, causante del cáncer
de cuello uterino.
El éxito alcanzado por la ciencia colombiana
en la lucha contra el cáncer uterino, una batalla que
comienza con el diagnóstico temprano de la enfermedad,
ha sido también reconocido en el editorial de la revista
Journal of Medicinal Chemistry, y se suma a los avances exitosos
logrados por los mismos investigadores en el hallazgo de métodos
destinados a detectar a mujeres que, estando infectadas del
Virus del Papiloma Humano, no han desarrollo aún el cáncer.
El diagnóstico para hallar la presencia
del virus plantea una revolución en el tratamiento preventivo
de la enfermedad y supone el paso más audaz en los probables
estudios que pueda seguir para establecer el perfil de las mujeres
expuestas al desarrollo del cáncer de útero.
VACUNA
SINTETICA
Dado que
en Colombia esta es la primera causa de muerte por cáncer
entre mujeres de 30 a 59 años, el diagnóstico
precoz y certero no es el único proyecto de
investigación contra
este mal por parte de los científicos del Instituto de
Inmunología, entidad que el pasado 10 de noviembre se
convirtió en centro de la atención mundial por
el descubrimiento de una vacuna sintética concebida para
bloquear las sustancias moleculares que permiten desarrollar
el Virus del Papiloma Humano, que, como se sabe, es el principal
causante de la evolución ulterior de la mayoría
de los tumores malignos detectados en el útero.
Dicho descubrimiento fue portada
y artículo central de la prestigiosa revista International
Journal of Cancer, la principal publicación científica
de investigación oncológica, editada por la Unión
Internacional contra el Cáncer, organización que
ha avalado las ventajas de esta vacuna sintética. A diferencia
de la vacuna biológica, esta puede actuar contra las
diez clases de virus de papiloma capaces de ocasionar cáncer.
En todo el mundo, los científicos han identificado ya
unas 80 cepas de este virus, de las que únicamente diez
son inductoras de tumores cancerosos.
El mecanismo ideado por los
investigadores colombianos prescinde del método tradicional
seguido por Merck y otros laboratorios, produciendo la vacuna
por ingeniería genética con fines inmunológicos,
optando a cambio por un procedimiento en el que los científicos,
trabajando siempre sobre la estructura química del virus,
han privilegiado formas para atar, químicamente, las
proteínas que inducen la respuesta inmunológica
e impiden la multiplicación del virus.
La producción de la vacuna
de síntesis química es, por lo mismo, mucho más
fácil de fabricar debido a que no depende de procesos
de producción mediante cultivo en laboratorio, un método
complejo, debido a que son enormes las dificultades para lograr
el crecimiento del virus, todo lo cual explica el elevado costo
que demanda la fabricación de la vacuna biológica.
De este modo, la vacuna, de
ser desarrollada comercialmente, quedará en condición
de atacar la presencia del Virus del Papiloma Humano y el riesgo
de aparición de cáncer en mujeres sexualmente
activas. Como se sabe, el cáncer de cuello uterino se
ve favorecido por la presencia de este virus, que se transmite
por vía sexual.
DOS DECADAS DE INMUNOLOGÍA
Los avances logrados en la lucha contra el cáncer
de cérvix (cuello uterino) son solo dos de los 38 estudios
realizados por el Instituto de Inmunología de Colombia,
publicados en 2003 en las más importantes revistas científicas
del mundo, lo que ha hecho de este el mejor año para
esta entidad, la más prestigiosa de Colombia, y cuya
refundación, en mayo de 2002, le permitió salir
airosa de los embates de la crisis presupuestal y laboral que
devastó entre 1999 y 2000 al Hospital San Juan de Dios,
en cuyos predios estuvo ubicado el Instituto de Inmunología
de San Juan de Dios, predecesor de la actual entidad.
Los proyectos de investigación, que incluyen,
entre otros, el desarrollo de metodologías matemáticas
para el diseño computacional de vacunas, lo que hace
innecesaria la experimentación biológica, corren
por cuenta de un personal científico compuesto por 87
profesionales, de los cuales 10 tienen doctorados en química
y farmacia y 34 más son candidatos a doctores. Ocho más
poseen maestrías en diferentes disciplinas afines.
Con 38 investigaciones publicadas en revistas
indexadas y avaladas por diferentes organizaciones internacionales
de medicina, microbiología, inmunología y genética,
el Instituto de Inmunología de Colombia afronta, sin
embargo, una amenazante situación financiera, como quiera
que a la fecha el Ministerio de Protección Social sigue
sin desembolsar los recursos correspondientes al año
2003, lo que mantiene sin salarios al personal científico
de la entidad desde hace más de seis meses.
Como entidad sin ánimo de lucro, la Fundación
Instituto de Inmunología de Colombia retomó en
2001 una labor iniciada en 1984, cuando el organismo, a instancias
del científico Manuel Elkin Patarroyo, dio inicio, como
lo consagra su catálogo, "al desarrollo de vacunas
sintéticas químicamente hechas para la prevención
de enfermedades como la malaria, la tuberculosis, la leishmaniasis
y la hepatitis".
De todos estos trabajos surgió la vacuna
colombiana SPF66, "considerada como la primera vacuna sintética,
la primera contra un parásito, la primera contra la malaria
y la primera en ser llevada a estudios de campo en fase III".
El vigésimo aniversario de la batalla
contra la malaria iniciada por el Instituto podría coincidir,
entonces, con un año negro para la entidad, de persistir
la tardanza en la firma del convenio para poder trabajar este
año 2003 que ya casi culmina, situación que hoy
tiene en ascuas a su personal científico y administrativo
y que afectará a este equipo de hombres y mujeres obsesionados
con una única idea: el desarrollo de vacunas sintéticas
capaces de demostrar que "la síntesis química
puede ser el método más exacto, reproducible y
económico para crear vacunas para el bienestar de la
humanidad".
Las enfermedades más prevalentes para
el estudio de tales vacunas, la tuberculosis, la malaria y la
lepra, entre otras, están en el orden de las prioridades
del Instituto de Inmunología de Colombia y de sus casi
cien profesionales, reconocidos por la comunidad científica
internacional.
(Fuente: Universidad Nacional de Colombia)
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