| La naturaleza hace posible el
funcionamiento correcto del mundo, porque renueva la fertilidad
de la tierra, mantiene la normalidad del clima, la pureza del
aire y del agua, el funcionamiento normal de los ríos;
impide que aparezcan plagas (estas cosas fallan solamente en
lugares transformados por la sociedad moderna), hace posible
que crezcan millones de plantas y animales y así haya
comida, belleza, armonía, afecto y paz en el mundo. Y
hay bichos que pican y peligros, pero se puede aprender a evitarlos
y curarlos.
Todo esto muchos ya lo saben, para otros puede
parecer fantasía porque no conocen bien la naturaleza
y tienen prejuicios y miedos al respecto, por eso hay que explicarlo
con detalle y ejemplos; la explicación existe y está
comprobado que es real, pero este no es el momento ni el lugar
para hacerlo, lo explico en libros, cursos y visitas guiadas,
acá simplemente lo digo.
Pero la humanidad moderna está exterminando la naturaleza
de a millones de hectáreas por año.
Esto da resultados malos para la humanidad, para todos los seres,
para el paisaje, porque destruye todo lo que dije al principio.
Y no puede haber paz entre las personas mientras
las personas hagan una guerra contra la naturaleza, porque la
compasión, la comprensión y la bondad, o son hacia
todo, o no son.
La cultura moderna destruye la naturaleza mucho mas de lo que
es necesario y conveniente.
Hace esto porque en esta cultura las personas no tienen, en
su experiencia común de todos los días, suficientes
oportunidades para conocer y entender lo valioso y lo necesario
que es la naturaleza, lo hermoso y conveniente que es lo silvestre.
En vez de eso, la mayoría estamos encerrados
entre cosas hechas por la industria (edificios, muebles, máquinas),
la agricultura (trigo, azúcar, soja) y la ganadería
(carne de vaca), y provistas por el comercio. Por eso la mayoría
cree, en el fondo, que no hay nada mas que tenga valor, por
eso en vez de naturaleza dice "recursos naturales",
como si fuera nada mas que "cosas" para usar.
Por eso es difícil darse cuenta que el mundo, la realidad
y la humanidad misma, son muy anteriores al comercio, la economía,
el trabajo, la industria, la agricultura y la ganadería,
que todo eso y el mismo ser humano fueron posibles y siguen
existiendo por lo que había desde antes: el suelo, el
aire, la lluvia, el sol, los bosques, ríos, mares, pantanos,
prados, montañas, desiertos, que existen y funcionan
bien desde hace millones de años sin necesidad de dinero,
ni ganadería ni fábricas ni cultivos.
Por todo esto, es necesario - y urgente - usar
todas las oportunidades para ayudar, a todos los que se pueda,
a tener la alegría y la satisfacción de saber
y entender todas estas cosas.
Si se enseñan bien, entenderlas es un placer, es el mejor
pasatiempo y es de una utilidad enorme, no es esfuerzo ni sufrimiento
ni perder tiempo. No es para nada convencer ni obligar a creer.
Todo lo que dije son realidades, son mucho mas que puntos de
vista, opiniones o creencias.
No son cosas sobre las que tenga sentido opinar o estar de acuerdo
o en desacuerdo o debatir.
Son hechos que no son cambiados por las opiniones ni por los
puntos de vista.
Son como son, están mas allá de las ocurrencias,
discusiones, y de las ideas o prejuicios a los que cualquier
persona puede estar acostumbrada.
Dije estas cosas como son realmente, no hay
en esto fanatismo, extremismo, prepotencia, ambición
personal ni exageración.
No es pesimismo ni optimismo, es realismo.
Frente al conocimiento de la realidad, las creencias
no valen nada, por mas convencido que uno pueda estar de ellas,
lo único que dan las creencias es una sensación
falsa de seguridad, por mas acostumbrado que uno está
a aceptarlas y por mas que uno se haya amoldado a las creencias
que sean. A veces las creencias pueden servir para llegar a
un estado apropiado para recibir conocimientos, esa es su única
utilidad posible.
La realidad y el conocimiento valen infinitamente mas que las
teorías y las creencias, saber es muy superior a estar
acostumbrado a pensar que las cosas son de alguna manera o de
otra.
Es Imprescindible lo Silvestre en la Experiencia
Diaria de Todos
"Únicamente si aprendemos a ver
el valor de la naturaleza en si misma, la naturaleza permitirá
que los humanos estemos mucho tiempo más. Debemos aprender
a querer y cuidar la naturaleza, si queremos impedir destruirnos
a nosotros mismos. Nuestra acción más importante
es cuidar la naturaleza". Richard von Weizsacker, escritor
y filósofo, dijo esto siendo presidente de Alemania,
en 1988.
"Un ser humano... se siente a sí
mismo como algo separado del resto; esto es una ilusión.
Esta ilusión es como una prisión, nos limita a
nuestros deseos personales y a tener afecto por unas pocas personas
cercanas. Es necesario liberarnos de esta prisión, ensanchando
el círculo de nuestra compasión para incluir a
todo lo viviente y a la naturaleza entera." Albert Einstein,
científico.
Esta sabiduría debería tenerse
siempre en cuenta en temas de educación, uso del suelo,
colonización, urbanización, desmonte, agricultura,
ganadería, subsidios, créditos, parques, arbolado,
forestación, diseño y construcción de edificios,
rutas, trenes, obras hidroeléctricas, parques industriales,
clubes de campo, minería, pesca comercial, volcado de
residuos, introducción de especies, y muchos otros.
Pero muy pocos se dan cuenta de esto. ¿Cómo
hacer que entre en la cultura general y se exprese en acciones?
Una manera es teniendo naturaleza en la experiencia diaria;
esto hace posible conocer, apreciar y entender la naturaleza
(no se puede querer lo que no se conoce), acostumbrarse a vivir
con plantas y animales silvestres, aprender a quererlos con
afecto, del mismo modo que millones de personas ya aceptan y
quieren con afecto el perro, el gato, el canario, el carassius,
el caballo, el roble, el paraíso (árbol), los
pinos, la rosa, el jazmín y el malvón, el helecho
serrucho, el "lazo de amor", la "alegría
del hogar", etc. -todas especies de otros continentes,
y no están en peligro de extinción.
La mayoría de la gente siente en la naturaleza
misterio, majestad, encanto, aunque sean personas prácticas
y materialistas. No es únicamente valores estéticos,
deportivos y relacionados con la salud y los recursos naturales
percibidos en la naturaleza, todos muy valiosos, sino una experiencia
espiritual imprescindible para todo ser humano.
Y las plantas y los animales son en primer lugar
seres que comparten este mundo con nosotros, por eso tienen
derecho a existir y merecen respeto. Además que, junto
con el agua, el aire, la tierra y las rocas, forman este mundo
en que estamos, y están siendo destruidos.
Lo que propongo ya se hace en muchos lugares,
es necesario, sano, atrayente, hermoso, da los resultados deseados,
y es posible. Hay que encontrar soluciones que sirvan para cada
caso, no objeciones. Decir "es imposible" no cuesta
nada, pero no sirve para nada.
Tener naturaleza en la experiencia diaria significa
árboles y otras plantas nativas en veredas, jardines,
parques, plazas canteros, macetas, balcones, terrazas, bordes
de rutas y de vías de tren, trepadoras en paredes y pérgolas.
En todo esto la mayor diversidad posible de plantas y animales
originarios de la región en que están, no sólo
las que en el momento se consideran lindas. Y muchos tipos de
animales (pájaros, ranas, mariposas) incluyendo los que
se defienden (arañas, avispas, etc., que impiden que
haya demasiados insectos, porque se los comen), es muy bueno
aprender a convivir con precaución.
Cuidar que sea posible un desarrollo normal
para plantas y animales silvestres (: no abusar de insecticidas
ni herbicidas, ¡no tener superficies excesivas de césped
corto!, no carpir la tierra, etc.). No son suficientes los canteros,
jardines y parques que hay; es necesario defenderlos y hacer
MAS, y hacer franjas con plantas en las veredas y al frente
de todos los edificios que se hagan; aunque sean de 1 m de ancho
mejoran el aspecto y el clima del lugar. Debe haber tierra con
plantas al borde de patios y estacionamientos al aire libre,
especialmente en escuelas; sí el patio está, sacar
el pavimento en una franja en los bordes (casi no se usan) y
poner tierra y plantas, esto es muy simple y rápido.
Todo esto da satisfacción y placer, es
una necesidad vital sobre la que no hay suficiente conciencia.
Se debe hacer lo necesario para que en estanques,
fuentes, canales, zanjas, reservorios, arroyos, ríos
y lagos y sus orillas, vivan y se reproduzcan las especies originarias
de la región de peces, ranas, sapos, caracoles, camarones,
cangrejos, etc., plantas y aves acuáticas (no carpa,
carassius, Vallisneria, cala, lirio amarillo, rana toro, ganso
ni truchas, estas especies son de otros continentes y traen
problemas).
Y para poder vivir bien en un planeta que funcione
correctamente, hay que dejar, en cada región, áreas
en un estado lo más silvestre posible y lo más
grandes posible. Toda obra humana debe estar en el paisaje natural
(no en vez de); se debe dejar de exterminar todo el paisaje
natural donde se hace algo. En la urbanización y dentro
de toda otra obra se debe conservar paisaje natural como parques
y jardines. Todo esto da alegría y satisfacción,
belleza y placer. Hay que ayudar a todos a entender que estas
cosas son imprescindibles y agradables, mostrar sus bondades,
para despertar interés en hacerlas. No cuestan mas ni
son más difíciles que destruir naturaleza, como
se hace casi siempre por rutina.
Y se debe proveer las especies nativas de animales
y plantas para estos usos en viveros (ya hay varios de este
tipo) y criaderos controlados por entendidos, que funcionen
como las empresas que ahora proveen especies traídas
de otras regiones, que muchas veces se transforman en plagas
(fresno, morera, ligustrina, armiño, carpa, "rana
toro", madreselva, caña de la India, "paraíso",
etc.).
En Buenos Aires hay que plantar seibo, sauce
criollo, ombú, chalchal, ayuý, pindó, y
más de treinta otros árboles y plantas de más
de mil otras especies. Después de hacer esto, pájaros
y mariposas vienen por sí mismos, y otros animales silvestres
que se traigan pueden desarrollarse bien.
El tema despierta cada vez más interés
y entusiasmo, hay que impulsarlo, es imprescindible para el
bien de los seres humanos y no humanos, para el bien de la naturaleza
y el ambiente, para la salud física y mental y la felicidad
de todos (hasta los que creen, sin conocerlo bien, que no les
gusta).
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*Ricardo
Barbetti: Investigador, asesor y educador sobre cuidado del
ambiente
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