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“... La patria de un alma elevada es el universo”. Demócrito 
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FELIPE GONZÁLEZ DIJO A ARGENTINA UNIVERSAL QUE LA MEJOR INVERSIÓN QUE PUEDE HACER UN PAÍS, ES INVERTIR EN LA SALUD Y EDUCACIÓN DE SU PUEBLO Y QUE LA ARGENTINA DEBE OCUPARSE DE SU INFRASTUCTURA EN LOS DOS PRÓXIMOS AÑOS

Por Marcelo Mendieta

Felipe González    Felipe González

Aquí, en Washington DC, el 13 de septiembre último, Felipe González ha confirmado cual ha sido el secreto del resurgimiento de  España después de la muerte del Caudillo: el acuerdo con todas las fuerzas políticas sobre una base común. “ Sin grandes acuerdos, no hay futuro. No se puede salir del estancamiento. Como aquí, ( por los Estados Unidos), como en todos los países exitosos: con la comida no se juega. Hay que ponerse de acuerdo entre todos en que con las cosas de comer no se juega y definir cuáles son las cosas de comer”. Es una vieja receta pragmática, la misma que utilizaron después de la Segunda Guerra Mundial, Konrad Adenauer en Alemania y Alcides de Gasperi en Italia, a fin de facilitar la gobernabilidad de sus respectivos paises. Según él, “los dirigentes tienen  que conversar con todos los partidos políticos en beneficio de los ciudadanos, no de los dirigentes”.

El ex presidente español sostuvo que los gobiernos latinoamericanos deben dar lugar al crecimiento de grandes clases medias, como la que perdió la Argentina.  En un aparte, me dijo, ante mi consulta, que la Argentina debe ocuparse de su infrastuctura en los próximos dos años y que la mejor inversión que puede hacer un país, es invertir en salud y educación, seguridad y justicia.

El problema de la desigualdad en América Latina – sostuvo-, además de la inmoralidad, de los riesgos para el sistema, es un problema de ineficiencia en el funcionamiento del modelo económico. Tenemos un problema de funcionalidad democrática pues nos centramos más en las reformas económicas que en el funcionamiento de las instituciones”.

“No falla la democracia, fallan los políticos”, dijo. “La democracia no es una ideología.Es un instrumento de gobernabilidad y de convivencia que sirve para echar al Gobierno que no gusta, que no es poco.”

No se debe acudir, explicó, ni a las soluciones capitalistas absolutas ni al subsidio de la población, por que esto último, de alguna forma, tarde o temprano, hay que pagarlo.  “La fórmula es democracia mas eficiencia. No hay libertad sin seguridad. La principal variable de la democracia es la gente. Hay que frenar los éxodos brindando posibilidades de trabajo. En Venezuela, el 25 por ciento de la población menor de los 35 años, emigra. El capital humano que se pierde, no se recupera nunca. Creo en el cambio. Soy un optimista escarmentado, pero soy optimista”.

Afirmó que la transparencia debe ser pública y privada. Comentó el desarrollo sostenido que tienen los paises del sudeste asiático, en particular China, una economía emergente que ha incorporado la tecnología, como lo está haciendo la India. El sudeste asiático gana los mercados de Sur-Sur y del Norte. Europa está afectada, pero aún no ha reaccionado.

Recordó que en 1989 Finlandia vió reducido en dos años su producto bruto interno a la mitad, cuando cayó el muro de Berlin y se hundió la Unión Soviética. “Hace cuatro años, volví a China y encontré a 40.000 finlandeses vendiendole a los chinos tecnología de última generación, teléfonos móviles y software, a 140 españoles colocando sus “chupa-chupa”, esos caramelos que tienen un palito. No le tenemos que tener miedo a China –con sus defectos, claro – ni a la India. Tenemos que competir con ellos. Reorganizar la productividad, pero una productividad competitiva, no con discursos sino con eficiencia.”

Advirtió que el cambio cultural debe ser profundo y que las soluciones están en los documentos de la CEPAL, del BID y del Banco Mundial,. “Cuando asumí el gobierno de España, dije que antes que el Fondo Monetario nos diga lo que tenemos que hacer, hagamoslo nosotros.  España lo único que exportaba era capital humano. ¿Por qué los trabajadores españoles – pregunté - cuando se trasladan a Alemania se tornan mas eficientes que los propios alemanes? Tenemos que creer en nosotros mismos. El ingreso bruto de España era de 4.500 dolares anuales per capita. Cuando salí del gobierno, era de 15.000 dolares y ahora es de 24.000 per capita”.

Estamos inmersos – comentó – en una crisis energética que no se volverá atrás. Se pronostica que el costo del barril llegará a los 80 dólares. Cada día se consume más energía, por cuanto China crece. Y lo hace a una velocidad increíble. Se cumplió la prospección que me hizo Deng Xao-Ping, pero advierto que se quedó corto, pues llegaron a las metas previstas en el tiempo previsto, pero superandolas con creces.

Hay que tener cuidado con las promesas electorales. En mi campaña proselitista para ganar el gobierno - recordó- prometí  crear 800.000 empleos. Cuando concluí mi primer mandato, había perdido 800.000 empleos. No prometí nada para mi nueva gestión y cuando concluí, había creado 1.200.000 empleos.

A los largos planteos del Embajador de Ecuador ante la OEA, Dr. Mario Alemán, sobre la crisis existente en su país y su queja de que sólo el 20 por ciento del petróleo está en poder del gobierno ecuatoriano, el ex presidente González, le respondió que la última crisis ecuatoriana no fue producida por los indigenas, sino por la clase media de su país, que ha sido severamente castigada económicamente. “Desde el año 2000, hay 600.000 ecuatorianos que hacen el trabajo que los españoles nuevos ricos no quieren hacer. Y son bienvenidos, pues gracias a ellos, la natalidad ha crecido en España. Y otros se vinieron para los Estados Unidos. En cinco años, la emigración ha sido de 2.500.000 ecuatorianos. Y con respecto a que el gobierno solo administra el 20 por ciento de su petroleo, bueno, hay que comparar la rentabilidad con las empresas privadas, que pagan impuestos. Además, todos sabemos que las empresas estatales suelen ser el destino de algunos políticos incómodos para la administración de turno y que se convierten en “cuevas de Alí-Babá”.

El ex presidente español Felipe Gonzalez, fue largamente aplaudido por el público que llenaba el Hall de las Américas. Su disertación, transcurrió en el Palacio de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la “Eigth Lecture of the OEA Lecture Series of The Americas”, para desarrollar el tema “Challenges Confronting Latin America and the Caribean”.  Sobre su personalidad hablaron el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y el presidente del Consejo Permanente de la misma institución, embajador Roberto Alvarez Gil, representante de la República Dominicana.

Su exposición fue transmitida en directo por la Voz de América, Hispanic International Televisión Network y EDUSAT de México. El auditorio, conformado por todas las misiones diplomáticas acreditadas en la OEA y por un público que colmaba el salón.

Después de la charla del ex presidente González, expusieron sus pareceres sobre el tema de la reunión y la disertación del visitante, Mark Schneider, senior vicepresident of the International Crisis Group  and Head of the Washington Office: Nancy Zucker Boswell, Managing Director of Transparency International-USA, Hernán Garrido Lecca, Director del International Economics  Department, Instituto of Government, Universidad San Martín de Porres, de Lima, Perú.

Irene Klinger, directora del Departamento de Comunicaciones y Relaciones Externas de la OEA y Coordinadora de la Serie de Lecturas, moderó las exposiciones y las preguntas que formularon los embajadores de Chile, Bolivia y Ecuador, además de un ex funcionario de la organización. El embajador ecuatoriano, en realidad, hizo una larga exposición sobre los problemas de su país, pero urgido por la señora Klinger, atinó a concluir preguntandole al disertante cómo los solucionaría.

Le precedieron en esta tribuna, entre otras personalidades, el ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, Enrique Iglesias, que ahora deja la presidencia del BID para asumir la jefatura de la Organización de Estados Iberoamericanos y Alejandro Miró Quesada, presidente de la Inter American Press Association.

Son patrocinadores de esta serie de exposiciones la Universidad San Martín de Porres, de Lima, Perú, el gobierno de la República Popular de China y la República Helénica.

Doctora Laura Kong
Dra. Laura Kong

SEGÚN LAURA KONG, DIRECTORA DEL CENTRO DE INFORMACION SOBRE TSUNAMIS DE LA UNESCO, “PODRIAMOS HABER SALVADO MUCHAS VIDAS”

    por Peter Coles, de la UNESCO

Según las últimas estimaciones, el tsunami del 26 de diciembre de 2004 en Asia Meridional acabó con la vida de 300.00 personas. Si en la región hubiera existido un sistema de alerta temprana, probablemente el balance no habría sido tan terrible. Ese dispositivo existe ya en el Pacífico, donde fue creado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI). Actualmente, la UNESCO trabaja para crear un sistema mundial de alerta temprana que podría estar operativo en junio de 2007. Laura Kong, directora del Centro Internacional de Información sobre Tsunamis, con sede en Hawai, subraya el interés de este proyecto.


En diciembre de 2004, el Centro de Alerta contra los Tsunamis del Pacífico había detectado y localizado el terremoto del Índico, pero no se pudo avisar a las poblaciones costeras. ¿Las cosas podrían haber sido de otra manera?

Laura Kong – Sí, pero con la condición de que hubiera habido un sistema de alerta temprana. Éste permite primero detectar el sismo y determinar su magnitud, y luego dar la alarma oportuna a la población potencialmente amenazada. También es necesario cerciorarse de que el temblor ha provocado una ola gigante, porque hay muchos terremotos que no generan tsunami alguno. Todo ello requiere una serie de medios. Un sistema de alerta de este tipo supone que los destinatarios del aviso de alarma sepan exactamente lo que tienen que hacer de inmediato y actúen para que la población costera se ponga a salvo. Para ello, basta con internarse un kilómetro tierra adentro o refugiarse en terrenos situados a más de 10 metros de altitud. Hacer esto puede llevar diez minutos, incluso menos. Si hubiera existido un sistema de alerta semejante muchas personas habrían podido escapar al desastre.
El problema es que hay pocos países que poseen sistemas de alerta instantáneos que funcionen las veinticuatro horas. Japón y Hawai disponen de sirenas y avisos difundidos por radio y televisión. Japón es capaz de emitir un mensaje de alarma en un lapso de dos a cinco minutos, pero, naturalmente, es un país donde los terremotos y tsunamis son frecuentes, lo que justifica la gran cantidad de dinero que han invertido en su sistema de alerta. El sistema de Hawai, en cambio, se creó pensando en otros peligros, como los huracanes, ya que los tsunamis son poco frecuentes allí.
En Indonesia la situación es diferente. Es un país que por regla general no posee una infraestructura suficiente de comunicaciones. De ahí la considerable dificultad que supone crear un sistema de alerta. Además, como está situado en una zona de actividad sísmica, tiene el peligro justo ante sus costas, por lo que necesitaría que las alertas se emitieran en un lapso de tiempo muy corto.


¿Es realista la idea de crear un sistema de alerta temprana contra los tsunamis en el Océano Índico y ponerlo en funcionamiento en un plazo de 12 a 18 meses.

Si utilizamos los centros de alerta y los sistemas de transmisión de datos ya existentes, podríamos poner en marcha un sistema provisional rápidamente. La red sísmica mundial es capaz de detectar los terremotos más violentos, pero no tiene capacidad para suministrar la información requerida, por ejemplo, en caso de que Indonesia desee saber con exactitud si el terremoto se ha producido en el océano o en tierra. Se necesitan muchos instrumentos para una detección así de precisa y, además, los datos se tienen que recoger y transmitir en tiempo real. Si se dispusiera de recursos financieros y humanos ilimitados se podrían instalar los instrumentos necesarios y poner en marcha el sistema dentro de un año o dos.
En Bangladesh se ha invertido mucho dinero para crear un sistema de alerta contra las mareas de tempestad en los últimos diez años. Este sistema es capaz de difundir mensajes de alarma las veinticuatro horas del día, así que bastaría con añadirle un componente de alerta contra los tsunamis. Lo que está claro es que no hay tiempo que perder. Ya podemos empezar a trabajar en esos países, lo que supone también informar y formar a los funcionarios públicos, las autoridades municipales, los gobiernos, la policía, los bomberos y el público en general.


¿Hay ya sensores sísmicos en el Océano Índico?

Sí los hay. La red mundial de detección existente es suficientemente fiable para determinar cuándo y dónde se ha producido un gran terremoto en esa región. Para conseguir una localización más precisa sería necesario instalar unas cinco o diez estaciones sísmicas más y esto probablemente se va a hacer. De todas maneras, si se produjese un terremoto de gran magnitud en el Índico, el Centro de Alerta contra los Tsunamis del Pacífico y otros observatorios geofísicos que tienen libre acceso a este flujo de datos serían advertidos de inmediato y serían capaces de localizar el seísmo y calcular su magnitud.


¿Cómo se puede detectar un tsunami y averiguar hacia dónde se dirige?

Se puede registrar su presencia en alta mar utilizando sistemas de detección en aguas profundas. No obstante, una vez comprobada su existencia todavía hay que prever su propagación por las zonas costeras. La región del Pacífico, pese a estar dotada de ese tipo de detectores, sólo posee siete. Son instrumentos muy sensibles instalados en el fondo del océano que calibran los cambios de presión de la columna de agua situada por encima ellos.
Como las olas del tsunami se propagan en todas las direcciones a partir del epicentro del seísmo, hay un medio muy simple de saber si se ha producido un fenómeno de este tipo: utilizar mareómetros en las zonas costeras. Así, si se volviera a producir otro tsunami frente a la costa oeste de Sumatra, la ola gigante sería detectada al menos por un mareómetro antes de dirigirse hacia las costas de Tailandia o de Malasia. Esa detección constituiría un indicio suficientemente sólido de que un desplazamiento de energía igual o mayor se está produciendo en sentido contrario, hacia Sri Lanka. Si se dispusiera de un detector en aguas profundas entre el lugar del seísmo y el subcontinente indio, ello nos daría una indicación directa de que se ha generado una ola gigante siempre y cuando pudiéramos establecer modelos numéricos que permiten evaluar la altura de la ola y su impacto en la costa.


Una vez creado un sistema de detección, hay que ocuparse del mantenimiento de los instrumentos, ¿qué es lo que esto supone?

Una de las limitaciones de los detectores de presión oceánica en aguas profundas es que necesitan corriente eléctrica. Si detectan una señal suficientemente intensa, emiten la información a un satélite, pero para ello necesitan corriente eléctrica y mantenimiento. Una vez que se ha colocado uno de esos instrumentos, es preciso fletar cada año un barco para ir a localizarlo, subirlo a la superficie desde profundidades que a veces alcanzan los 4.000 metros, reponer las baterías y el disco duro, realizar las tareas de mantenimiento y volverlo a sumergir. Instalar un indicador exige un gasto de unos 300.000 dólares, y su mantenimiento puede alcanzar 50.000 por año. Eso quiere decir que por el precio de uno de estos últimos instrumentos se pueden instalar y mantener 10 mareómetros costeros. No obstante, las boyas oceánicas transmiten datos de los fenómenos que se producen en alta mar –cosa que no pueden hacer los aparatos costeros– y esto ofrece un margen de tiempo suplementario para poder dar la alarma en caso de peligro. Además, cabe añadir que la tecnología se desarrolla muy rápido, por lo que es probable que bajen los costos de estos sistemas y surjan componentes electrónicos más fiables.


¿Cuáles son las próximas etapas?

La COI no puede crear ese sistema por sí sola, ya que no dispone de recursos financieros ni humanos suficientes. Lo que sí posee es información y la experiencia adquirida con el sistema del Pacífico. Cada país debe aportar los elementos e infraestructuras que pueda para la creación de un sistema regional de alerta, ya que la COI no posee ni unos ni otras.
Si desean crear un sistema verdaderamente regional, los Estados tendrán que intercambiar entre sí los datos que poseen. Esto es fundamental para que el sistema tenga éxito.


¿Todos los Estados están de acuerdo en esto?

Somos conscientes de que, en el pasado, algunos países no compartieron su información con los demás en tiempo real. Es cierto que algunos disponen redes que no permiten transmitir datos en tiempo real. Esperamos trabajar con ellos para que puedan contribuir a un centro de alerta regional. Como he dicho, compartir los datos es indispensable y queremos que cada país participante en el sistema aporte su contribución. Gracias al trabajo de coordinación de la COI, esperamos llegar a un consenso y ponernos de acuerdo sobre el lugar y la manera en que debe funcionar el centro regional.


¿Existe ya un grupo de trabajo para examinar a fondo la creación de un sistema mundial de alerta de aquí a 2007?

La COI coordinará a nivel intergubernamental la labor que se realice a nivel regional. No obstante, esa labor en el plano regional tiene que basarse en los esfuerzos nacionales. Cada país tendrá que encargarse de su propio sistema nacional, teniendo en cuenta la peculiaridad de su sismología, estructura administrativa, cultura y medios de interpretar las alertas. Esto representa un trabajo considerable. Los países que no cuenten con un sistema de alerta tendrán que realizar un gran esfuerzo para crearlo. Naturalmente, la COI y el Centro Internacional de Información sobre tsunamis que yo dirijo están dispuestos a aportar su ayuda. De hecho, los Estados avanzan muy deprisa para definir planes de comunicación y de información para sus poblaciones. Ello nos da bastantes esperanzas de contar con un sistema de mínimos dentro de un año o dos, pero para ello hay que hacer un trabajo enorme e invertir mucho dinero. Es hora de ponerse a trabajar.

                   Laura Kong: una vida dedicada a la sismología

 

Laura Kong

*Laura Kong dirige desde 2001 el Centro Internacional de Información sobre Tsunamis de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI), con sede en Honolulu (Hawai, Estados Unidos). Tras doctorarse en sismología marina en el Massachusetts Institute of Technology and Woods Hole Oceanographic Institution (Estados Unidos) en 1990, Laura Kong trabajó un año en el Centro de Investigación sobre Terremotos de Tokio (Japón), antes de ingresar como especialista en geofísica en el Centro de Prevención de Tsunamis del Pacífico. De 1993 a 1995 trabajó como sismóloga en el Observatorio Hawaiano de Volcanes y de 1996 a 2001 continuó su trabajo de investigación en el Instituto de Geofísica de la universidad de Hawai.

(Fuente: UNESCO)

 
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