El ser
humano es mucho mas que un bolsillo y un estómago,
por eso necesita mucho mas que comida y dinero
Crecer
sin límites es lo que hace el cáncer,
y así mata al cuerpo en que está, y muere.
La humanidad moderna NO tiene que ser un cáncer del planeta
Tierra,
ni del sistema solar ni del universo.
Y puede evitar serlo
Ricardo Barbetti
Para alegría de todos
son las selvas, porque hacen sentir la fuerza y la belleza de
la vida, el poder de los árboles enormes, la felicidad
de las mariposas, manantiales y cascadas, rocas tapizadas con
musgo, miles de helechos, el vigor del canto de los pájaros.
Un orden y una armonía que se mantienen por sí
mismos, todo en curvas y formas flexibles y blandas, que hace
muy bien mirarlas.
Todo esto es mucho más
importante cuando hay sufrimiento o miseria, problemas sociales
y económicos, porque da ánimos para seguir y para
arreglar las cosas.
Pero todo esto lo están
asesinando con crueldad algunos que NO son sensibles a estas
cosas y no las respetan, y se interesan únicamente en
agricultura, negocios, dinero, poder, ambiciones y proyectos,
como si no hubiera nada mas o fuese lo único necesario.
¿Pensaron qué
se va a hacer cuando toda la tierra cultivable esté cultivada?
El
planeta Tierra no crece, por eso es necesario llegar a un modo
de hacer las cosas que sea estable, como la naturaleza. El sistema
de crecer cada vez más no sirve cuando ya no hay más
donde.
Nos acercamos a eso cada vez
más rápido, hay que considerar otras maneras de
hacer las cosas, y muy pronto, ya mismo, para no causar mucho
sufrimiento a todos.
Matan millones de árboles
enormes, pájaros, flores, y dejan la tierra desierta,
sin vida, para sembrar. O inundan la selva con diques. Esto
no puede traer progreso ni bienestar, solo ganancias para unos
pocos. Y los que no respetan la naturaleza no respetan a los
seres humanos.
Para poder tener bienestar y
un progreso verdadero, hay que hacer todo lo necesario para
que la naturaleza siga estando y funcionando bien. Entonces
hace que este mundo sea adecuado para el ser humano y para todos
los seres. Y con su perfección y hermosura, la naturaleza
nos inspira a ser lo mejor que podemos ser. Para todo eso es
necesario que las áreas naturales sean lo suficiente
grandes, no los restos miserables que van quedando por casualidad.
Hay que hacer las cosas con
conocimiento, con inteligencia y seriedad, y con responsabilidad.
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Dos especialistas
estadounidenses en arqueobotánica sitúan la "cuna"
de la agricultura en América al suroeste de Ecuador hace
más de 10.000 años, según la revista "Science".
Hasta ahora se creía que los primeros agricultores del
Nuevo Mundo iniciaron la domesticación de las plantas
silvestres en tierras altas y secas de Mesoamérica, un
término acuñado en 1943 para designar el contexto
cultural, histórico y geográfico que cubre desde
México a Costa Rica.
El trabajo de las doctoras Dolores Piperno, del Instituto Smithsonian,
y de Karen Stohert, de la Universidad de Texas, en un yacimiento
de la península Santa Helena (Ecuador), muestra ahora
que las prácticas agrícolas tuvieron un origen
paralelo al de Mesoamérica, o quizá anterior en
el tiempo, en zonas más próximas a los trópicos.
Ambas investigadoras centraron sus pesquisas en un abundante
número de fitolitos de calabazas (Cucurbita) descubiertos
en un yacimiento llamado Las Vegas, donde también se
hallaron, en menor cantidad, semillas, raíces y frutos
de antiguas plantas.
Junto al polen y las diatomeas,
los fitolitos son los microrestos más apreciados por
los arqueobotánicos debido a su capacidad para sobrevivir
en terrenos húmedos durante largos periodos de tiempo.
Son microscópicos cristales de sílice hidratado,
o de oxalato de calcio, elaborados por las plantas a partir
de los silicatos y carbonatos de calcio que se encuentran en
los suelos y que son absorbidos a través de las raíces.
Se forman como mecanismo defensivo contra herbívoros
y patógenos en el interior de las células de las
plantas, a las que sobreviven tras su muerte y degradación.
Piperno y Stohert recolectaron fitolitos de varias especies
de calabaza, las dataron con radiocarbono y realizaron comparaciones
con fitolitos de variedades de calabazas silvestres y otras
que son cultivadas en la actualidad.
Los autores de este estudio precisan que los primeros agricultores
seleccionaron la calabaza para sus cultivos debido a un alto
contenido en aceite y proteína. Todo indica que hace
entre 10.000 y 12.000 años, los cazadores que se desplazaban
por la costa de Ecuador aprovechando los recursos marinos y
forestales iniciaron la domesticación de las variedades
silvestres de calabaza con sus primeros asentamientos. |